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El Betis vuelve a mirar hacia arriba

el 20 feb 2012 / 22:03 h.

-->-->-->El partido de La Romareda debía marcar el camino del Betis en este último tercio liguero: sufrir como un perro por la salvación en caso de derrota –el Zaragoza ya estaba semidesahuciado y era colista– o empezar a mirar a los de arriba con fundamento, pues en esta Liga tan apretada, después de Madrid y Barça, nadie ha dado un paso al frente para hacerse con la cuarta plaza, ni con la quinta, la sexta o la séptima, que también tienen premio.

Y es lícito que los béticos empiecen a soñar, pues en la hierba, quitando a los susosdichos, aquí nadie se come a nadie, y los de Mel ya han dado buena cuenta de Valencia, Atlético o Athletic (dos veces) como para andarse con remilgos, sobre todo ahora que ya pueden presumir de nueve triunfos, una cifra sólo superada por los colosos Madrid y Barça, y el Valencia.

El Betis de los dientes de sierra, como bien lo definió Manolo Jiménez, está otra vez en momento álgido. Los reveses han curtido a Mel y su tropa y la llegada de Paulao ha hecho mucho bien a la zaga. Con el brasileño atrás Dorado es otro, y con los dos centrales atentos y solidarios los dos laterales pueden jugar más sueltos y hacer más daño arriba.

Y también está Fabricio, que transmite seguridad y aplomo a toda la zaga, ayer impecable y agradeciendo el trabajo en la resta de Cañas o el mismísimo  Montero, que se hartó de incordiar arriba y ayudar a Nelson en los repliegues. De competir, vaya.

En medio campo, con Beñat y Salva Sevilla, el Betis no tiene problemas por escasez de talento, y arriba cuenta con un Rubén Castro que quizá tenga menos cartel que otros, pero tiene lo fundamental para un delantero que se precie: gol, mucho gol. Lo tenía en Segunda y lo sigue teniendo en Primera, y anoche dos tantos suyos sentenciaron un envite que empezó aspero y con mala pinta pero que se fue poniendo poco a poco de cara, coforme el Zaragoza se fue desbravando como una gasesosa agitada.

Salieron a por todas los maños, con una presión asfixiante que dificultó los movimientos de los béticos y obligó a Fabricio a meter dos buenas manos en los inicios. Claro que cuando acabó la efervescencia local empezó a aparecer Montero, y con él Beñat y Salva Sevilla, y el balón empezó a merodear las cercanías del área rival y el mando del partido pronto cambió de dueño.

El 0-1 llegó tras un robo en el círculo central de Paulao, y una perfecta asistencia de Jorge Molina –hasta entonces apagado– que Rubén Castro (40’) transformó con precisión y maestría. Tras el descanso no hubo color: Rubén y Salva avisaron hasta tres veces antes de que el canario matara el partido con el 0-2, sin que del Zaragoza volviera a haber noticias. De no ser por el portero Roberto y el poste, que repelió otro remate de Jonathan Pereira –ya van diecséis nada menos–, el Betis podría haber arreglado su average y escalado aún más puestos en la clasificación. Ahora ya mira otra vez para arriba. Sin vértigo.

Ficha técnica:

0 - R. Zaragoza: Roberto; Pablo Alvarez, Da Silva, Paredes, Obradovic; Apoño; Luis García (Barrera, min.59), Edu Oriol (Juan Carlos, min.52), Rúben Micael (Dujmovic, min.73), Lafita; y Aranda.

2 - R. Betis: Fabricio; Nelson, Paulao, Dorado, Nacho; Beñat, Cañas; Salva Sevilla (Matilla, min.84), Rubén Castro, Jefferson Montero (Roque Santa Cruz, min.69); y Molina (Pereira, min.76).

Goles: 0-1. min.40 Rubén Castro; 0-2. min.69. Rubén Castro.

Arbitro: Del Cerro Grande, del C. Madrileño. Amonestó con tarjeta amarilla a Edu Oriol, Da Silva y Apoño por los locales y a Salva Sevilla, Beñat, Cañas y Rubén Castro por los visitantes.

Incidencias: último partido de la jornada 24 de liga, disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 20.000 espectadores.

En twitter @pepelias17 

 

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