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El bien y el mal en el mundo de la danza

El director estadounidense Aronofsky se reinventa en su primer thriller psicológico envuelto en el universo maniqueo de la danza.

el 17 feb 2011 / 16:57 h.

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El siempre audaz y original director Darren Aronofsky, de conocidas películas como El luchador, La fuente de la vida o Réquiem por un sueño, sumerge al público en un ficticio y perturbador mundo de falsas ilusiones, dobles apariencias y paranoia en su primer thriller psicológico: Cisne negro, nominada por la Academia de Hollywood a mejor película, mejor actriz principal (Natalie Portman), mejor director, mejor dirección de fotografía y mejor montaje.

Lejos del típico thriller enmarcado en el mundo del crimen, el retrato que Aronofsky realiza de una mujer tiene lugar en el ambiente más inesperado: el tan electrizante y exigente mundo del ballet profesional ambientado en la ciudad de Nueva York.

Para Aronofsky supuso el lugar idóneo para desarrollar una historia visualmente explosiva sobre la obsesiva presión por alcanzar la perfección. Aunque empezó a pensar en esta historia hace quince años, el director estadounidense señala que Cisne negro es intencionadamente un complemento a su más reciente largometraje, El luchador.

“Mickey Rourke, interpretando a un luchador, experimentaba algo muy similar a la bailarina que interpreta Natalie Portman”, ha dicho Aronofsky. “Ambos son artistas que utilizan su cuerpo como la única forma de expresión que poseen. Lo que me resultaba más interesante era averiguar la relación entre las dos historias en lo que a priori podrían parecer mundos sin conexión ninguna”.
Natalie Portman, actriz asentada ya como una superlativa estrella del cine, interpreta a Nina, una joven bailarina de Nueva York que aspira a representar el doble papel cúspide de la danza: el inocente Cisne Blanco y el maligno Cisne Negro del clásico ballet que consagra a las estrellas: El lago de los cisnes.

Nina consigue el papel, y si bien al principio no se siente segura de poder encarnar adecuadamente el lado oscuro de la Reina de los Cisnes, a medida que alcanza nuevos logros con su cuerpo, sus fantasías, pesadillas y celos empiezan a invadir su mente, comenzando a sentir una conexión demasiado perfecta con el seductor y mortífero Cisne Negro.

Todo esto motiva un peligroso enfrentamiento con Lily (Mila Kunis), la competitiva bailarina recién llegada, que se convertirá en su mayor rival y que resulta ser la absoluta personificación del Cisne Negro.

“El personaje de Nina es muy distinto a lo que ha hecho Natalie anteriormente”, señala Aronofsky, “y su actuación está a otro nivel. Encarnar a Nina suponía tanto una proeza física como de interpretación.El esfuerzo físico le ha ayudado en la esfera psicológica del personaje”.

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