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El blandiblú de la geometría variable

La aplicación del término blandiblú al resultado final, por ahora, de las resoluciones aprobadas el martes en el Congreso, sobre las propuestas efectuadas por Zapatero en el debate del Estado de la Nación, es una ocurrencia, buena, del portavoz del PNV.

el 16 sep 2009 / 03:08 h.

La aplicación del término blandiblú al resultado final, por ahora, de las resoluciones aprobadas el martes en el Congreso, sobre las propuestas efectuadas por Zapatero en el debate del Estado de la Nación, es una ocurrencia, buena, del portavoz del PNV. Y es buena porque refleja, sin tener que dar más explicaciones, la sensación que a muchos nos ha causado la lectura de los textos aprobados en el Congreso. También se le podía haber denominado, más al estilo andaluz, como ni chicha, ni limoná.

Porque esa es la consecuencia de la famosa geometría variable, que viene a ser algo así que, como no tengo bastante con pactar con uno sólo, porque se me queda corto, tengo que hacerlo con varios pero, claro, lo que a uno le parece bien, otro no lo traga, caso de Convergencia e IU, respecto a la reforma laboral, y aquél me veta lo que éste me propone. Y para que todos traguen hay que expresarlo de forma que no moleste a nadie y eso, señores, es un follón. Un blandiblú.

Pero vamos por partes. Se aprobó la supresión de la deducción fiscal por compra de vivienda, a partir del 2011, con la excepción de las rentas más bajas. Pero no se saben cuáles se van a considerar rentas más bajas. Porque el tope de 24.000 euros, anunciado por el presidente, ha desaparecido, y nadie sabe a donde ha ido. Un dilema.

Otro tema es la reducción de la carga fiscal para pequeñas y medianas empresas. Según los textos aprobados sólo se aplicará a los autónomos, pero la vicepresidenta Salgado, mientras riega los brotes verdes, dice que aceptará a 370.000 PYMES. ¿Usted se entera? Pues si es así, suerte que tiene, porque la mayoría del personal no sabe a qué carta quedarse, y tal y como está la situación lo peor es la incertidumbre.

Para rematar, vamos a las ayudas directas a quiénes compren un coche. Zapatero dijo en el debate que serían 2.000 euros. Pero resulta que ni lo había consultado con las comunidades autónomas, que también deben aportar su cuota parte, ni con el sector, que es otro de los obligados paganinis. Así que ahora no se sabe exactamente cual va a ser, ni como se va a tramitar, el montante de esa ayuda, que dependerá, por lo visto, de la comunidad en que se resida, o en la que se intente comprar el coche. En resumen, blandiblú.

Lo que uno se pregunta es a qué viene todo esto. Y, sumido en tan cruel duda, de pronto, como un fogonazo, aparece resplandeciente la verdad. La geometría variable, o el gran talismán. Porque no se trataba de poner en marcha medidas viables para salir de la crisis -que para ser efectivas necesitan de claridad, rapidez y contundencia- sino de demostrar quién estaba en soledad parlamentaria. Es decir, que Zapatero necesitaba que se aprobasen sus propuestas aunque, por aquello de tener que negociar a cuatro bandas cruzadas, al final no haya hijo de vecino capaz de decir en qué consiste, de verdad esas medidas. Cuanto más difuso, mejor porque a nada ni a nadie comprometen. O sea, el blandiblú de la geometría variable.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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