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Deportes

El buen perder del presidente alemán

Christian Wulff irá a Suráfrica a ver jugar a La Roja.

el 08 jul 2010 / 18:00 h.

La canciller alemana, Angela Merkel; y el candidato a la Presidencia, Christian Wulff.

El presidente alemán, Christian Wulff, asistirá tanto al partido por el tercer puesto del Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010, que disputarán Alemania y Uruguay, en Port Elizabeth, como a la final entre España y Holanda del domingo, en Johannesburgo.

Así lo anunciaron fuentes de Presidencia, según las cuales Wulff, correligionario de la canciller Angela Merkel elegido el pasado 30 de junio, ha felicitado a la selección de Joachim Löw y expresado su convicción de que se alzará campeona del Mundo en 2014, en Brasil.

Con su asistencia a la "pequeña final" -la lucha por el tercer puesto- Wulff quiere hacer "una reverencia a este joven y fantástico equipo y al anfitrión sudafricano por su magnífico Mundial", indicaron esas fuentes.

Alemania ha encajado en general con deportividad la derrota ante "la mejor selección del mundo", como admitió ayer Löw, y se ha rendido a la superioridad de los españoles, tal como hizo en la final de la Eurocopa 2008, en la que La Roja se impuso por el mismo resultado 0-1, entonces con gol de Fernando Torres.

Más de 31,1 millones de personas siguieron en Alemania -con 82 millones de habitantes- la semifinal, un récord histórico, según informó la empresa de investigación de mercados Media Control, a cuenta de la primera cadena de la televisión pública (ARD).

Tanto la alocución del partido como las valoraciones posteriores de Günter Netzer, ex internacional alemán -que jugó en el Real Madrid entre 1973 y 1976- y ahora uno de los comentaristas de fútbol de la televisión alemana, fueron un recital de elogios a la selección española, desde los primeros minutos al final del partido.

El reconocimiento de esa superioridad fue también la tónica general en la prensa alemana, así como la determinación a apoyar a la selección, la tercera más joven del Mundial -tras Ghana y Corea- y, como dice Merkel, exponente de la sociedad de hoy por el alto porcentaje de jugadores de origen no alemán.

"Con la cabeza bien alta", era uno de los titulares recurrentes en varios medios, respecto al trabajo realizado por Bastian Schweinsteiger, motor del conjunto, y Philipp Lahm, el capitán surgido de la emergencia, por lesión de Michael Ballack.

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