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El ‘burka’ no está en la agenda

La delegada de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla aboga por prohibirlo, pero el Gobierno no se lo plantea.

el 16 jun 2010 / 18:34 h.

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El debate sobre la posible prohibición del burka y el niquab en los espacios públicos ha saltado ya la frontera de la comunidad catalana. Los partidos esquivan una posición firme y contundente en un debate incómodo y con muchas aristas, y dejan de momento autonomía a los ayuntamientos, a la espera de una legislación estatal. Tras las decisiones prohibitivas de los consistorios catalanes, liderados por el tripartito de Barcelona -dividido en esta cuestión-, Coín (PSOE) ha abierto la veda en Andalucía y ya ha obligado al alcalde de Málaga a definir su postura contraria a plantear la prohibición. El Gobierno local en Sevilla advierte con contundencia de que "no está en la agenda" regular por norma este tema. Ninguno de los grupos lo ha abordado internamente y los socios de Gobierno no lo han puesto en común.

Pese a esto, empiezan a surgir públicamente voces que inevitablemente trasladan el debate de otros municipios y comunidades autónomas a la Plaza Nueva. La delegada de la Mujer, Dolores Rodríguez, aboga por una actuación en la línea marcada por Barcelona y Coín: "Es una postura absolutamente personal, pero estoy de acuerdo con que se prohíba el burka por ir en contra de la dignidad de la mujer". Desde este área se matiza que no se ha planteado en el Gobierno ni en el PSOE.

Los grupos municipales miran a sus estructuras estatales. El PP, en el ámbito nacional, ha planteado su apuesta por prohibir esta prenda por ley, a través de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal. Los socialistas, sin embargo, delegan por un lado en los ayuntamientos, a los que piden prudencia, como hizo ayer el secretario general de los socialistas andaluces, Rafael Velasco, mientras surgen voces como las de los ministros de Justicia e Igualdad, que insten a incluir este tema en la Ley de Libertad Religiosa. IU no ha entrado de momento en profundidad, entre otros motivos, por tener como principio básico la libertad religiosa y la separación entre las instituciones y la confesión religiosa personal.

Sevilla quiere permanecer al margen. Y el motivo no se limita a que se trata de un debate incómodo y complejo, sino que apunta también a su escasa incidencia en Sevilla. Lejos de ser una situación preocupante, al menos administrativamente por los problemas de identificación que genera en las instituciones, como puede ocurrir en capitales como Barcelona, en Sevilla es un fenómeno minoritario. Así lo corrobora el líder de la Comunidad Islámica, Malik Ruiz: "En Sevilla ni el burka ni el niquab, las dos prendas que cubren por completo el rostro, son habituales. Tengo muy poca constancia de que se emplee en la ciudad, y basta con visitar los centros de oración Macarena o Ponce de León para corroborar que apenas se dan casos. Sí es común el hiyab, el pañuelo islámico, pero eso no está para nada en cuestión". El propio Ruiz subraya que hay una diferencia fundamental entre estos dos tipos de prendas: "Ni el burka ni el niquab son un precepto islámico".

Malik Ruiz, uno de los promotores de la mezquita que sigue bloqueada por la indecisión del Gobierno local a la hora de facilitarle un suelo, tilda de "sinsentido" e "innecesario" plantear este debate en términos generales o a nivel estatal.

Para el líder de la Comunidad Islámica en Sevilla, el hecho de que en algunas ciudades sea un problema el uso de esta prenda en los edificios públicos no quiere decir que lo deba ser en todos los municipios del país. En Sevilla, desde luego, "es completamente innecesario abordarlo".

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