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¡El calor que va a hacer hoy!

Me llama la atención que el tema de tertulia de los sevillanos en verano sea siempre el mismo: el calor. No deja de ser curioso, porque el sol nació en nuestra tierra. Si coges un taxi lo primero que te dice el cochero es: "¡Vaya la caló que tenemos hoy!".

el 15 sep 2009 / 07:10 h.

Me llama la atención que el tema de tertulia de los sevillanos en verano sea siempre el mismo: el calor. No deja de ser curioso, porque el sol nació en nuestra tierra. Si coges un taxi lo primero que te dice el cochero es: "¡Vaya la caló que tenemos hoy!". Si vas a la farmacia el boticario te ve encendido y se permite darte consejos y, de paso, ofrecerte algo para la caló.

Los medios bombardean con recomendaciones para combatirla, como si en vez de por el calor estuviésemos amenazados por la llegada de un huracán o algún que otro devastador fenómeno natural. Cuando quieres aparcar el coche en la calle siempre hay alguien que te dice donde lo tienes que estacionar para que no se funda con la caló. Y las tiendas se llenan de aires acondicionados y ventiladores para luchar contra el bochorno del verano.

La verdad es que estamos jodidos con el calor, aunque no sea nada nuevo. Es como si en el Polo Norte un autóctono le dijera a otro: "¡Qué frío he pasado esta noche!". O como si un canguro le preguntara a otro que a dónde iba la otra tarde dando saltos por el campo. Creo que esto tiene una explicación. A los sevillanos nos gusta hablar en seguida con personas que forman parte de nuestro entorno, o con desconocidos.

En Ávila es distinto. Alguna vez he estado en la hermosa ciudad amurallada a cinco grados bajo cero, y cuando he cogido un taxi y le he dicho al chófer -por el simple hecho de comunicarme con él- el frío que hace allí, se me ha quedado mirando como diciendo con guasa que acababa de descubrir la pólvora.

En Sevilla hace calor, un calor terrible que no nos deja respirar y que nos embadurna la piel con una especie de aceite caliente, sobre todo en el pescuezo. ¿Y qué? También hace frío en invierno, aire en otoño y un tiempo increíble en primavera, como en otras muchas ciudades.

El cantaor Joaquín el de la Paula, que estaba siempre helado por una rara enfermedad, solía decir que el calor es la vida y el frío la muerte. Estamos vivos, pues. ¡Viva el verano!

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