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El Calvario revive a Ocampo

La cofradía celebra el cuarto centenario de la imagen con una muestra sobre su obra.

el 09 ene 2012 / 21:28 h.

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La imagen del Cristo del Calvario fue realizada en 1612 por el escultor Francisco de Ocampo.

El papel que la historia le reservara al imaginero Francisco de Ocampo se vio eclipsado por las obras del que fuera su maestro, Martínez Montañés. Aun así, su gubia dejó para el arte una colección de imágenes de gran valía entre las que destaca la del Cristo del Calvario. Cuatrocientos años después de su hechura, la figura del crucificado se ha alzado como el referente de una trayectoria que la corporación de la Magdalena ha querido ensalzar a través de una exposición que, desde ayer y hasta el 27 de enero, inunda el Patio Mayor del Ayuntamiento del aroma de la cofradía sevillana.

Al recorrer la muestra, pueden contemplarse una serie de documentos en los que se recoge la autoría de la talla, allá por 1612, que quedaría demostrada en la restauración del Crucificado en 1941. En concreto, se exponen el acta notarial y el manuscrito de Francisco de Ocampo en el que se detalla el encargo de Gaspar Pérez Torquemada de realizar una imagen para su capilla de la iglesia de Santa Catalina, “tal y tan buena” como la que Montañés había hecho con el Cristo de los Cálices. Pero no son los únicos elementos de gran valor que arrojó la restauración de mitad del siglo XX. En el interior de la talla se descubrió un billete con una reliquia del Lignum Crucis –ahora en un ostensorio situado en la delantera del palio que fue realizado en 1941 por Seco Velasco– y que fue introducida por petición expresa del promotor de la imagen.

Más allá de la propia talla, la corporación ha querido representar la evolución estética de la imagen externa del Crucificado a través de una serie de enseres que recorren esta página de sus historia. Entre los elementos más curiosos que se exponen se encuentran dos cruces que pertenecieron a la talla en épocas pasadas. Una datada en el siglo XVIII, que sustituyó a la original, y otra realizada a partir de la madera de un ciprés del cementerio en 1941 –para lo que el Ayuntamiento hubo de dar el permiso correspondiente–, que sería retirada el mismo año por la combadura que presentaba.

En lo que respecta al paso del Cristo del Calvario, se muestran dos juegos de ángeles –ceriferarios y pasionarios– que responden al diseño original del mismo y que fueron sustituidos en 1922 por las jarras laterales que configuran su estética en la actualidad. Los primitivos ángeles fueron vendidos a la hermandad de la Veracruz, que los ha cedido para la ocasión, junto con los realizados por Pedro Roldán, propiedad de la Quinta Angustia, y que formaron parte del conjunto del paso a principios de siglo. Un legado que se completa con dos de los blandones del paso, en caoba y plata de ley, y el juego de potencias que realizara el orfebre Cayetano González.

Dentro del homenaje que la corporación ha querido rendir a la figura de Francisco de Ocampo, la muestra ofrece una serie de documentos históricos referentes a la vida personal del artista, procedentes del Archivo Provincial y de algunas parroquias sevillanas. En ellos se relata el testamento del imaginero, el de su tío, Andrés de Ocampo, que le legó todo lo referente al arte de la talla, así como su inscripción en el libro de bodas de la parroquia de la Magdalena y la de su entierro en San Martín.

La exposición la cierra un espacio dedicado a los documentos gráficos dedicados al Cristo del Calvario, denominado Imágenes de una imagen. Desde un punto de visto audiovisual, la hermandad ha querido recuperar una serie de pinturas –entre ellas la más antigua que se conserva de la talla perteneciente a la parroquia de San Ildefonso–, fotografías y carteles de la Semana Santa editados por el Consejo. Todo acompañado por un recorrido en imágenes de la evolución del paso del Cristo del Calvario en varios siglos.

El alcalde, Juan Ignacio Zoido, fue el encargado de inaugurar junto al edil de Fiestas Mayores una exposición que “simboliza el compromiso de la hermandad con nuestra tradición y sobretodo con la fe”. Sus palabras dirigidas al hermano mayor de la corporación, Alejandro Alvarado, fueron correspondidas por éste con la entrega de un busto del Crucificado, perteneciente a una serie limitada, y que ha sido realizado por Jaime Gil Arévalo para conmemorar la efeméride.

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