viernes, 19 abril 2019
00:25
, última actualización
Local

El cambio de ruta de argelinos y libios eleva un 20% las pateras

Al contrario de lo que ocurre el resto de España y la Unión Europea, donde la inmigración ilegal se ha reducido a la mitad, en Andalucía crecen los flujos migratorios.

el 07 nov 2009 / 21:02 h.

TAGS:

Voluntarios de Cruz Roja atienden a inmigrantes llegados en patera al Cabo de Gata.
El reguero incesante de pateras incluso entrado el otoño, cuando arrecia el mal tiempo, es la prueba palpable de los datos que aporta el Frontex, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores : la llegada de inmigrantes indocumentados a la costa andaluza ha crecido casi un 20% entre enero y octubre de este año (un 19,8, exactamente). Andalucía registra una tendencia radicalmente contraria a la que se da en el resto de España, donde desde diciembre de 2008 los cruces irregulares en las fronteras se han reducido a la mitad, de 17.000 interceptaciones a 7.000, lo que supone el 9% de las entradas no regladas del continente europeo. La comunidad andaluza también va a la contra de la realidad de los países de la UE donde, como media, los flujos de inmigración irregular han bajado entre un 16 y un 21%.

 

La intensificación en la llegada de embarcaciones sólo se produce, además de en Andalucía, en el Levante español (+12% en los primeros nueve meses del año sobre todo en Murcia y Alicante), en Grecia (+47%, donde se concentra el 70% del total) y en Hungría y Serbia (+175%, los dos nuevos destinos emergentes que más preocupan en Bruselas).

Como explica Gil Arias, director ejecutivo adjunto de Frontex, los datos de Andalucía se deben a que se ve "especialmente afectada" por el cambio de las rutas migratorias, "por su cercanía a la costa africana", lo que la lleva a acaparar casi el 60% de los intentos de entradas por mar que se dan en todo el país. Sobre todo, destaca el aumento de embarcaciones procedentes de Argelia, donde se vive "una situación política muy inestable". Los harragas, que es como se conoce a los argelinos que se aventuran en las pateras, son en su mayoría jóvenes que intentan escapar de un estado cada vez más policial -200.000 personas han muerto y 10.000 han desaparecido en una década por la sospecha del Gobierno de que pertenecían al Frente Islámico de Salvación-. El propio Gobierno de Argel alerta a España de la salida de pateras hacia Andalucía y Murcia, reconoce el Ministerio del Interior.

A los argelinos (que son ya el 65% de los extranjeros que arriban en patera a Andalucía) se suma la llegada creciente de libios, donde la mano de hierro de Gadafi también aprieta. En su caso, su ruta natural de escape era Italia, pero ahora han firmado un severo acuerdo de repatriación con el gobierno de Berlusconi y ya pocos se atreven a tocar costa en Lampedusa, la Tarifa italiana. "Estos dos factores hacen que la llegada de inmigrantes a Andalucía esté siendo más acusada de lo previsto", reconoce Arias, quien cifra en unos 6.000 los indocumentados que alcanzarán Andalucía a final de año.

Hay un tercer motivo que trae a más inmigrantes: las zonas de sombra que aún tiene el SIVE, el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior que detecta las pateras y las lanchas del narcotráfico. "Es un gran sistema, funciona correctamente, pero hay pequeñas zonas que no se cubren bien con la señal y eso las mafias lo saben y lo aprovechan", desvela Arias. Interior cuenta con un sistema muy preciso en Cádiz, Málaga y Granada, que se empezó a desarrollarse en 2002, pero los equipos de Huelva y Almería no están plenamente acabados, y por ahí buscan rendijas las embarcaciones (sobre todo en Poniente).

Marruecos, de nuevo. La crisis económica no está influyendo "en exceso" en el flujo de pateras en Andalucía porque, pese a la complejidad de lograr el dinero del pasaje (de 600 a 2.500 euros), pueden más las ansias de libertad y de derechos de los norteafricanos.

En el caso de los subsaharianos, siguen llegando en su mayoría de Marruecos; allí esperan su partida tras meses e incluso años de travesía por África. El problema es que "otra vez hay más partidas de pateras desde Marruecos", tras cuatro años de bajada consecutiva por los controles incentivados con ayudas del Gobierno español. De hecho, Interior reconoce contactos con Rabat para llamarlos al orden y que cumplan con su parte: vigilar e impedir la partida de embarcaciones y la proliferación de mafias.

Sin embargo, en la cara occidental, en Mauritania y Senegal, las autoridades sí están cumpliendo con lo pactado con España. Eso, sumado al tremendo impacto de la crisis en la zona, ha frenado en seco la salida de pateras en línea recta a Canarias, donde la llegada de embarcaciones ha bajado un 71%. "La recesión es mayor en estos países de origen, se ha reforzado la vigilancia y se han firmado acuerdos de cooperación con las naciones para formar a su gente y darles salidas laborales en su mismo territorio. En los últimos nueve meses, por ejemplo, sólo han salido dos cayucos rumbo a las islas", explica Arias. De hecho, por primera vez las autoridades africanas han impedido que salieran del continente más personas de las llegadas a Canarias: 2.360 frente a 2.282. "Es un hecho insólito y esperanzador", reconocen los responsables del Frontex.

Pese a ello, matizan que es un paréntesis temporal. "Sólo en Mauritania, la UE ha detectado una bolsa de más de 4.000 personas que están esperando una mejor coyuntura para emprender el viaje, bien a Canarias, bien a Andalucía", reconoce Arias.

Sólo hay un punto en el que la UE supera las cifras andaluzas: el de peticiones de asilo y refugio. En los países miembros ha ascendido un 11% y aquí sigue estancado (no llega ni al 0,5% de los inmigrantes que llegan). A los centros de refugiados de la comunidad llegan inmigrantes que han entrado por otros puntos de la península.

Menos vigilancia. El Frontex se muestra "sorprendido" por la "incomprensible e ilógica" bajada en el número de irregulares detectados en España y Andalucía en este año (un 18% menos como media nacional, un 19% menos en la comunidad andaluza). Es una "tendencia sorprendente" teniendo en cuenta que, "si hay más paro, hay menos permisos de residencia y aumenta el volumen de personas indocumentadas". De enero a septiembre se han detectado 76.900 inmigrantes irregulares, un tercio respecto al año pasado. ¿Por qué? "En algunos casos, la crisis ha llevado a los países a no reclutar polícias o a dedicarlos a otras cuestiones, por lo que creemos hay una menor actividad en esta búsqueda", concluye Arias.

  • 1