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El camino comienza en el Sur

500 romeros y 25 carriolas partieron hasta la aldea desde El Tiro de Línea

el 18 may 2010 / 10:40 h.

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La mañana amanecía en El Tiro de Línea con el mismo aire de los tamboriles cuando tocan diana. De las viviendas de este humilde barrio comenzaban a florecer romeros que luciendo sus más hermosos trajes caminaban hasta la parroquia de San Juan de Ávila. Allí les esperaba como cada año el Simpecado con el que recorrerán la senda que les llevará hasta la aldea. La ciudad despertaba de un año de espera en el que Sevilla Sur abría el cortejo hispalense del nuevo camino.

Era una mañana de fiesta y eso se notaba entre los vecinos que se echaban a la calle para despedir a su Simpecado. Su hermano mayor, Juan Perea, era el más ilusionado de todos pues "la salida es cada año algo distinto que nos emociona". En su rostro se reflejaba la certeza de los buenos instantes que les quedan por vivir, y es que Sevilla Sur "no es más que una hermandad pequeña, una gran familia donde todos nos llamamos por nuestro nombre".

Una familia a la que de nuevo volvían a sumarse los peregrinos de la hermandad de Montequinto que, a la espera de convertirse en filial de la Matriz de Almonte, hacen cada año el camino con los rocieros de Sevilla Sur. Acuciados por la crisis -que este año ha mermado el número de romeros- las cuatro carriolas de Montequinto se sumaban al cortejo de la romería, y entre ellas, la de la familia Díez Vaca que llevan grabada a fuego la devoción rociera. Tomás, el mayor de los hijos, se afanaba por cantar desde el alma en el coro. El de este año es un camino muy especial porque en su recuerdo va la figura de su tío Pepe, que le transmitió "lo que es el camino" y le enseñó "a amar a la Virgen". En su cuello, tres medallas: la de Sevilla Sur, la de Montequinto y la del Rocío de la Macarena, la de su tío, la de su padrino al que este año Tomás lleva por los senderos.

Y así, entre el anhelo de los que faltan y la esperanza por lo que llega, el primer Simpecado de Sevilla cruzaba el dintel de la parroquia para fundirse entre la plata de su carreta, este año con la novedad del fajín que el general de la Guardia Civil Antonio Dichas le regaló antes de marcharse a Madrid desde el cuartel de Eritaña. Sonaban sevillanas, palmas y vivas a la Madre de Dios, Sevilla Sur ya estaba en camino y tocaba despedirse del barrio que se hace marisma el resto del año.

Entre los rocieros estaba la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, que cumplía con su rito de acompañar a "la hermandad que da el pistoletazo de salida al camino", acompañada por el subdelegado del Gobierno, Faustino Valdés. El Simpecado siguió su camino recibiendo los rezos de sus vecinos, uno de ellos muy especial, el que le dedicaron los alumnos del colegio Nuestra Señora de las Mercedes con el canto de la Salve. El camino no ha hecho más que comenzar para los sevillanos, a los que ya les falta menos para obtener la recompensa de volver a ver de cerca a la Virgen del Rocío.

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