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El infierno queda atrás

El camionero de La Luisiana, Antonio García Vidriel, salió ayer de la cárcel de Tánger y fue trasladado a España para terminar de cumplir su condena en una prisión andaluza.

el 13 ago 2013 / 14:09 h.

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El camionero español ya está en España. El camionero español ya está en España. El infierno de la cárcel marroquí de Tánger ya ha quedado atrás para el camionero de La Luisiana, Antonio García Vidriel, al ser trasladado a España para poder terminar de cumplir su condena en una prisión andaluza. Este hombre de 58 años, enfermo del corazón, hipertenso, diabético y con problemas de riñón, fue condenado a cuatro años de cárcel tras ser detenido por transportar 9 toneladas de hachís. En esta intervención policial también fue apresado su hijo Antonio, uno de los 48 indultados por el rey Mohamed VI el pasado 30 de julio. Lo llamativo del caso de este sevillano es que el 13 de diciembre se firmó el expediente para que fuese trasladado a España y el 26 de julio, cuatro días antes del indulto del rey de Marruecos, el Consejo de Ministros español aprobó su traslado. Sin embargo, a pesar de su delicado estado de salud y de que en su viaje a Marruecos el rey Juan Carlos fue por el único preso que medió explícitamente, no fue indultado y su traslado se ha demorado más de lo deseado. De hecho, uno de los hijos de Antonio, Miguel Ángel, sabía poco o muy poco de la situación de su padre. “Nadie del Gobierno me ha dicho nada, sólo sé que a las 11.00 salió de la cárcel de Tánger gracias a que me ha informado la Plataforma Presos en Marruecos”, criticó. Miguel Ángel reconoció que el lunes habló con su padre y que éste le comentó que podía ser trasladado España, “pero me dijo que no era seguro y que ya no se creía nada porque le habían engañado varias veces respecto a su salida de la prisión de Tánger”. No obstante, y aunque ayer no había podido hablar con su padre, admitió que la noticia es muy buena, porque así se pone fin al calvario que ha pasado y podrá ser tratado por los médicos de sus dolencias. Asimismo, remarcó que “vamos a luchar para conseguir que a mi padre le concedan el tercer grado, porque es inocente”. En este sentido, Miguel Ángel aseguró que a su padre y a su hermano les tendieron una trampa. Relató que el camión que conducía su hermano –su padre iba sólo de acompañante– transportaba melones con destino a Europa “y después de cargarlo les dijeron que se fuesen a comer y así lo hicieron, pero cuando regresaron se encontraron con el camión precintado y acusándoles de tráfico de droga”. Miguel Ángel desconoce de cómo han tratado a su padre en la cárcel de Tánger, “porque no he hablado de ello con él, pero seguro que tiene que contar muchas cosas y lo hará”. Respecto al estado en el que ha regresado su hermano Antonio de Marruecos indicó que está psicológicamente muy mal y en tratamiento psiquiátrico, pero dijo no tener muchos más datos porque está en Sevilla con su hermano Lucas, de 22 años, que lleva 50 días ingresado en el hospital Virgen del Rocío con quemaduras en el 60% de su cuerpo, tras sufrir un accidente laboral. Ésta es otra preocupación de Miguel Ángel, porque afirmó que lo primero que querrá hacer su padre es visitar a su hijo Lucas “y espero que se lo permitan”. Hace unos días Antonio García Vidriel, en declaraciones a la Cadena SER, admitió encontrarse hundido, “me estoy muriendo aquí con la enfermedad que tengo y que un pederasta [en relación a Daniel Galván] salga libre hace a uno sentirse derrotado”.  

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