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El candidato: un año para deshacer el enredo del PSOE

el 13 mar 2010 / 19:49 h.

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Callejón sin salida. Empieza la cuenta atrás. El PSOE tiene poco más de un año para dejar el callejón sin salida que el propio partido se ha labrado en Sevilla en los últimos años y especialmente en estas dos semanas. Ya no hay margen para un relevo organizado, bien comunicado y planteado como un revulsivo. Sólo para una salida rápida, prácticamente un mal menor. Porque los socialistas se han ido cerrando ellos mismos las puertas, dando, al mismo tiempo, argumentos a la oposición. La opción de Juan Espadas, que llevaba meses encima de la mesa y que podía encarnar ese perfil de renovación y de buen gestor, no moviliza en sí misma ni a las bases ni al electorado, entre otros motivos porque los sondeos internos no le dan más de un 8% de conocimiento en la ciudad y porque no ha militado nunca en las agrupaciones de Sevilla -pertenece a Dos Hermanas-.

Aunque el PSOE confíe en el peso de su marca -debilitada según los sondeos a nivel nacional y regional-, requiere de una labor de apoyo, de una maquinaria trabajando al 100% como ocurrió con Zoido en 2007 y de una especial preocupación por las formas y los detalles. Todo lo contrario de lo que ha ocurrido no ya desde que Griñán lanzara el debate con un teletipo, sino incluso antes, porque como dijo el presidente andaluz "la canción suena desde hace tiempo".

La vía Espadas. Las decisiones ya están tomadas y su difusión es inminente ante la situación insostenible del Ayuntamiento. Con Espadas de candidato -salvo un último cambio de rumbo que deje el proceso en manos de Viera- y Monteseirín fuera de Plaza Nueva, toda la responsabilidad recae en el PSOE y arranca una larga campaña electoral que tiene sus riesgos. Lo primero es resolver quién y cómo pilota el Ayuntamiento. La opción natural es Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien ha asumido en más de una ocasión las riendas del Consistorio mientras sonaba la larga canción de despedida del alcalde. Pero él era la opción del alcalde para su relevo, y no está dispuesto, aunque se lo propusieran, a convertirse en un regidor interino tanto por el desgaste que puede conllevar como porque ni él ni su entorno quieren asumir las consecuencias de las decisiones que se han tomado en Luis Montoto -donde rechazan cualquier opción que pase por él- en contra del criterio del alcalde.

Sin Celis, que queda en una posición muy delicada, la opción propuesta por el PSOE provincial es Rosamar Prieto-Castro, la siguiente en la lista tras el alcalde. No es ni mejor ni peor opción que otras como Francisco Fernández o Esther Gil. Simplemente, como subrayan muchos dirigentes, no es una opción de alcaldesa de la cuarta capital de España, y menos en una situación tan delicada. Y con ella entra también lo que algunos llaman el "factor Rosamar". Una persona disciplinada, pero impulsiva e independiente. ¿Va a dejar que un candidato de fuera inaugure las obras? ¿O que el partido negocie por su cuenta el Metro? Sobre la mesa está la opción de incluir al candidato como delegado no electo. Con sus ventajas, tener al cabeza de lista dentro, y sus inconvenientes: sería un paracaidista que no podría eludir los golpes. ¿A quién se responsabilizaría de Mercasevilla? ¿O de la mala gestión de la Encarnación? Se le pondría un rival en bandeja al PP.

El grupo municipal, por su parte, aguanta entre nervios el temporal. Los vieristas, satisfechos por un proceso que por fin les beneficia y que a los que vayan a repetir les puede dar otra oportunidad, ahora sí, en igualdad de condiciones. Los críticos, resignados y a la espera de que se busque una integración al menos en la candidatura. Lo mismo que aguardan las agrupaciones, de las que surgen voces aisladas pidiendo primarias (que acalla el propio entorno de Gómez de Celis) y que temen no tener la suficiente presencia en las listas.

Vía libre. Ante este escenario, el equipo de Zoido vuelve a mostrarle como hábil estratega. Nada de ensañarse con Monteseirín. Hay un vacío y el PSOE se encarga de difundirlo. Basta con rellenarlo, con más agenda en los barrios y sacando debates que el PSOE es incapaz de afrontar como el Metro o la Encarnación. Los populares están ya en una segunda fase. Dando por hundido al PSOE de Sevilla, miran ya directamente al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, a quien harán culpable de lo que ocurra en 2011. Los comicios serán la primera gran prueba del nuevo máximo dirigente del PSOE.

Este vacío socialista está dejando incluso hueco a otras fuerzas. Como el PA, que lleva varios días subrayando el papel de "juguete roto" del Consistorio para los socialistas. En el caso de UPyD están más pendientes de su congreso regional, en el que la estructura provincial apoya a Ortega y se está distanciando de la local.

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