Cultura

El cante de Poveda, con orquesta y guitarra

El cantaor catalán Miguel Poveda tiene un nuevo disco en el mercado, Cante I Orquestra, grabado en directo el 4 de agosto de 2007 en el Festival Castell de Peralada. Palos clásicos cantados con orquesta.

el 16 sep 2009 / 00:49 h.

El cantaor catalán Miguel Poveda tiene un nuevo disco en el mercado, Cante I Orquestra, grabado en directo el 4 de agosto de 2007 en el Festival Castell de Peralada. Palos clásicos cantados con orquesta.

No hay que ser un experto flamencólogo para poder decir sin miedo que Miguel Poveda es hoy uno de los mejores intérpretes de flamenco. Ojalá no le ocurra lo que a su maestra, la cantaora Mayte Martín (que acabe aburriéndose del cante clásico en beneficio del bolero o la canción moderna), porque no todos los días sale un cantaor como Poveda, que no es un creador como Marchena o Morente, sino un gran copista, pero fabuloso. Y, sobre todo, un artista carismático que ha sabido atraer en su beneficio a aficionados de muy distinta ideología jonda, sin duda de una manera inteligente, como supo hacerlo en su momento Enrique Morente. Y esto es bueno.

Creo que Poveda no va a ser un cantaor de época, estoy convencido de que no va a marcar este tiempo, el suyo, como Chacón señaló el suyo en el cante o Paco de Lucía la guitarra de los últimos cuarenta años. Pero ahora es la gran figura, atrae al público y a los medios de comunicación y esto es lo mejor que le puede pasar a un arte que lleva más de siglo y medio viviendo del público y de los artistas que son capaces de enamorar a los aficionados.

No es ninguna novedad lo de cantar los palos clásicos del cante andaluz con una orquesta sinfónica. Desde que lo hizo Angelillo hace ya 84 años en la capital de España, perfeccionando después la iniciativa artistas como Marchena, Caracol o Morente, se han hecho muchas cosas.

Miguel Poveda lo ha hecho muy bien en colaboración con el gran Joan Albert Amargós y el guitarrista Chicuelo. Desde los cuplés por bulerías (Te lo juro yo) hasta los tientos (Dame la mano), pasando por la seguiriya (Canela y clavo), las alegrías (Manto de estrellas) y el hermoso soneto Romance de la Dulce queja.

Naturalmente, como un catalán que ejerce de ello -más en Cataluña que en Andalucía, éesa es la verdad-, cierra esta obra con una canción popular catalana en el compás de la bulería.

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