Cultura

'El cante jondo y el soul son músicas muy parecidas'

Antonio Manuel Álvarez Vélez, que se hace llamar Pitingo, es el último prodigio que acaba de llegar al flamenco. Con su segundo disco, Soulería, obra que se va a presentar esta miércoles a las 21 horas en el Centro Cultural Cajasol, el cantaor se ha convertido poco menos que un personaje mediático.

el 15 sep 2009 / 05:53 h.

Antonio Manuel Álvarez Vélez, que se hace llamar Pitingo, es el último prodigio que acaba de llegar al flamenco. Con su segundo disco, Soulería, obra que se va a presentar esta miércoles a las 21 horas en el Centro Cultural Cajasol, el cantaor de Ayamonte, de sólo 27 años, se ha convertido poco menos que un personaje mediático.

La presentación del disco en Madrid convocó a muchos famosos y medios de comunicación. Sin embargo, el artista se queja de que lo de menos fuera el disco. "Interesa más la vida privada de los artistas, que lo que hacemos, por desgracia", se lamenta, para asegurar que no quisiera ser carne de cañón para la prensa rosa. "Agradezco toda la publicidad gratis que me quieran dar, pero sólo les pido que respeten mi intimidad y, sobre todo, el flamenco", exige Pitingo con autoridad.

Respecto a lo dura que fue la crítica con él la última vez que cantó en Sevilla, se despacha a gusto. "A mí me da igual lo que diga un señor que no sabe ni tocar las palmas a compás. En ese sentido, respeto más la opinión de mi abuela, porque es gitana, sobrina de Juanito Mojama y aficionada. A ella le consentiría cualquier crítica, pero no a quien sabe sólo lo que ha leído en los libros", dice el cantaor algo cabreado.

Confiesa que ha llevado a cabo la fusión del soul y el flamenco porque lo siente y no por pura intención comercial. "El cante jondo y el soul son músicas muy parecidas. Yo conozco las dos desde niño y estoy legitimado para llevar a cabo esa fusión", dice quien adora por igual a la Niña de los Peines y Ray Charles.Le preocupa que los jóvenes no tengan mucha información sobre esto y que se dejen llevar por inexpertos. "A los jóvenes hay que decirles que Estopa está bien, pero que no es flamenco lo que hacen. Ni siquiera flamenquito", dice con gracia. "La verdadera fusión es muy difícil", asegura.

El concepto de Soulería es parte de flamenco y parte de gospel. Lo mismo canta una malagueña o una soleá clásica, que pasa por el tamiz de su prodigiosa garganta alguna canción de Louis Armstrong. "No es fácil de entender este espectáculo, pero hay que verlo y acudir al teatro con la mente abierta", aconseja el cantaor onubense, "porque de otra manera, es difícil comprenderlo", reconoce.

Serán 16 los músicos que acompañen a Pitingo en el escenario, entre ellos, un coro de gospel y el guitarrista Juan Carmona, uno de los componentes de Ketama. "El coro de gospel es de Nueva Orleans, y les ha costado asimilar que se puede meter a Whitney Houston por bulerías", dice sonriendo. "Dicen que los flamencos somos gitanos con alma de negros", concluye.

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