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El caos se apodera de Tailandia

El Gobierno decreta el toque de queda y los ‘camisas rojas’ asaltan edificios oficiales. Al menos cinco personas murieron ayer, incluido un periodista italiano.

el 19 may 2010 / 09:38 h.

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Manifestantes antigubernamentales corren durante el asalto del ejército tailandés al bastión de los "camisas rojas".

El Gobierno de Tailandia declaró ayer el toque de queda en Bangkok y en 23 provincias del norte y noreste del país, después de que las tropas asaltaran el bastión de los camisas rojas en el corazón comercial, y grupos de seguidores atacaran e incendiaran edificios en la capital y en varias provincias del país. Los camisas rojas exigen el regreso del ex primer ministro Thaksin Shinawatra y que se convoquen nuevas elecciones ya que consideran que el actual Gobierno es ilegítimo.

Durante el asalto de las tropas al bastión de los camisas rojas y después en los disturbios que se desataron en la capital y en provincias del norte y noreste de Tailandia murieron al menos 15 personas, indicaron fuentes médicas. Otros nueves cadáveres fueron localizados en el interior del templo budista de Pathum Waranan, situado muy cerca de la zona de la que ayer fueran desalojados los manifestantes tras mantener tiroteos con los soldados, dijo el doctor Piyalarp Wasuwat, del hospital Phra Mongkut.

Durante el asalto cinco personas perdieron la vida, entre ellas un reportero italiano, y en la provincia de Udon Thani, donde varios miles de camisas rojas, atacaron e incendiaron el ayuntamiento, dos personas fallecieron a causa de disparos efectuados por las fuerzas de seguridad. Desde que el pasado jueves, cuando el Ejército salió a la calle, ya han muerto al menos 84 personas.

Rendición tras el ataque. A las tropas les costó poco esfuerzo derribar y sobrepasar las barricadas de neumáticos y las empalizadas hechas de cañas de bambú, que los camisas rojas rociaron previamente con combustible para quemarlas al paso de los soldados.

Después de avanzar unos cientos de metros por diferentes calles sin encontrar casi resistencia, las tropas se detuvieron a escasa distancia del epicentro del campamento, en el que según estimaciones había en aquellos momentos unos 3.000 manifestantes, entre ellos muchas mujeres y personas mayores.

Cerca, paramilitares del frente rojo, algunos de ellos con armas de fuego se entregaron y fueron detenidos, mientras los soldados estrechaban el cerco para evitar que los cabecillas escapasen aprovechando el caos en algunas áreas del campamento. Con los líderes y manifestantes acorralados, el Gobierno tailandés anunció en un mensaje televisado, que la operación militar había sido un "éxito".

Acto seguido y siete horas después de que las tropas entraran en la fortaleza, los cabecillas de la protesta anunciaban su rendición y pedían a sus seguidores por la megafonía del campamento, que se marcharan.

La reacción al asalto, la rendición y detención de los cabecillas de la protesta no tardó en producirse. En las afueras de Bangkok, unos cientos de partidarios del frente antigubernamental asaltaron y tomaron el control de la instalación de Thaicom, que bloquea por orden del Gobierno la señal por satélite a la cadena de televisión PTV de los camisas rojas. La violencia se extendió rápidamente por provincias del noreste del país, bastión del movimiento de los camisas rojas. Grupos bien organizados y formados por miles de encolerizados manifestantes atacaron e incendiaron los ayuntamientos de las ciudades de Udon Thani, Khon Kaen, Ubon Ratchatani, Mudhakan y también el de la turística Chiang Mai, que como en el resto hay estado de excepción.

En Bangkok, grupos incontrolados incendiaron 27 edificios, entre ellos el de la Bolsa de Valores, saquearon comercios y lujosos grandes almacenes situados en el centro y en otras 14 áreas de la urbe, en la que habitan alrededor de 12 millones de personas.

Los diarios Bangkok Post y The Nation, los de lengua inglesa de mayor circulación y que tienen ediciones en tailandés, evacuaron a su personal por temor a que fueran blanco de un ataque de los camisas rojas, que acusan a estos periódicos se mantener una línea editorial afín al Gobierno de Abhisit Vejjajiva. El edificio del canal 3 de la televisión estatal fue incendiado, y parte de su personal fue evacuado por la azotea en helicópteros.

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