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El caso Mercasevilla vuelve a desestabilizar a PSOE e IU

PSOE e IU no quieren cargar con los errores ajenos y notan la tensión: Torrijos se enfrentó con Fernández.

el 23 oct 2010 / 19:02 h.

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Nuevo giro. El pasado miércoles, al escuchar las preguntas que la juez Mercedes Alaya hacía al interventor municipal, un grupo de abogados se miró y señaló una silla vacía en el despacho. "Ya tenemos un nuevo compañero", se dijeron. Pensaban en Antonio Rodrigo Torrijos. Pero finalmente se le ha adelantado el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena. Las dos decisiones adoptadas esta semana por la juez del caso Mercasevilla han vuelto a sacudir Plaza Nueva con una virulencia desconocida desde hacía meses. La magistrada ha imputado a una de las personas más cercanas al alcalde durante los últimos años y ha anunciado formalmente que Torrijos pisará los juzgados antes de las próximas elecciones.


Resoluciones. Los autos, que de nuevo coinciden con una sesión plenaria, tienen una pesada carga de profundidad. Marchena es el primer cargo importante municipal que sigue en activo y que ha sido imputado y acerca, más que nunca, el caso hasta el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, aunque en el auto ni siquiera se expliquen los motivos de su imputación ni se le dé una fecha para declarar. Torrijos, primer teniente de alcalde y candidato de IU en las municipales, recibe de nuevo las noticias por los medios de comunicación. Ni siquiera el auto en el que se anuncia su citación va dirigido a él, sino a Fernando Mellet. La actuación de la juez ya traza públicamente la imagen de una trama de corrupción que sale de las fronteras de Mercasevilla y que afecta al PGOU y a las entrañas del Consistorio. Ahora, queda demostrarlo.

IU. Tal vez la evolución del caso Mercasevilla esté detrás de una simbólica frase de Antonio Rodrigo Torrijos en el Pleno del viernes: "Soy pesimista. Creo que la clase trabajadora acabará votando a la derecha". La federación encara la recta final para las elecciones con un complejo escenario judicial. Su número dos, Josefa Medrano, está pendiente de un proceso judicial que puede derivar en su inhabilitación, aunque se antoje una sentencia excesiva por prohibir un acto literario. Y su cabeza de lista puede entrar en campaña con una simbólica foto entrando en los juzgados sea como imputado o como testigo en uno de los casos más complejos y escandalosos de los tres mandatos de Alfredo Sánchez Monteseirín.

El pacto. Sí ha conseguido IU dar por zanjada la participación de Carlos Vázquez, su número cinco, en un piquete durante la huelga. Al margen de su distanciamiento público, los dos socios cerraron un acuerdo que más o menos dejó satisfechas a las dos partes. Fue la primera gran negociación pilotada exclusivamente por el portavoz socialista, Alberto Moriña, en la que el equipo de Espadas ha estado especialmente implicado. Pese a esto, internamente el clima se ha enrarecido en estas semanas. El PSOE no quiere asumir públicamente lo que considera errores de IU, pero la federación tampoco está dispuesta a soportar el peso de los fracasos de su socio. Y en este ámbito, la complicidad de la federación con determinados proyectos del área de Movilidad tiene los días contados. En uno de los debates más delicados de los últimos plenos, en el que Francisco Fernández tenía que aclarar cómo superaba el fracaso del plan de aparcamientos y las peticiones de cese del PP, IU ni intervino. Ni una palabra de apoyo. Más simbólicos fueron los hechos ocurridos a última hora en el Pleno. Fernández llevó una moción menor por urgencia para arreglar un carril bici en la calle Amor. IU escuchó la iniciativa, y la respuesta fue toda una advertencia: "Es la primera vez en siete años que se presenta una iniciativa sin consultarlo previamente entre los socios. Se ha quebrado la lealtad. Y si ocurre una vez, puede haber una segunda, y una tercera".


Oposición silenciosa. Mientras todo esto ocurre, el PP ha optado por bajar el perfil de sus discursos y sus propuestas. No sólo se trata de la enfermedad de Juan Ignacio Zoido, que le ha dejado en cama esta semana, sino de una estrategia que pasa por no perder esfuerzos en grandes debates y centrarse en la micropolítica. Si IU y el PSOE aguardaban, calculadora en mano, la campaña de Zoido para contabilizar los millones de euros que cuestan sus iniciativas, el PP está dispuesto a quitarle a los dos socios ese discurso. Aunque Torrijos cuente ya más de 2.000 millones de euros en centenares de iniciativas, los populares han puesto el contador a cero. Ese es el objetivo de la agenda de prioridades: marcar los proyectos que sí se pueden ejecutar y cuantificarlos. El PP se ve cada vez más cerca de Plaza Nueva y quiere adecuar su discurso a un periodo de crisis y de recortes presupuestarios. Y ya piensa incluso en su equipo. Quizá sea algo más que anecdótica la presencia de la diputada y ex edil Alicia Martínez en varios de los actos de campaña de Zoido.

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