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El caso Tirado, el mayor desafío del CGPJ

Si queda algo claro en torno a la decisión que tomará el próximo martes la comisión disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial relativa a la actuación del juez Rafael Tirado en el caso Mari Luz es que, sea cual sea...

el 15 sep 2009 / 20:07 h.

Si queda algo claro en torno a la decisión que tomará el próximo martes la comisión disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial relativa a la actuación del juez Rafael Tirado en el caso Mari Luz es que, sea cual sea, seguirá dejando abierta las heridas entre los ciudadanos y su administración judicial. Como anticipo, ayer se supo que el instructor del expediente, el vocal Félix Azón, ha propuesto que se le mantenga la multa de 1.500 euros impuesta en septiembre o que, a lo sumo, se le imponga una suspensión de funciones de entre uno y seis meses, con lo que el magistrado evitaría la pérdida de su plaza en el Juzgado de lo Penal número 1 de Sevilla. La comisión del CGPJ no está obligada a ceñirse a esta propuesta, pero lo más probable es que sí lo haga, pues éste representa a los vocales progresistas, que son quienes deberían avalar el endurecimiento de la sanción que reclama la Fiscalía General del Estado (los conservadores siempre han sido partidarios, o al menos se ha interpretado así, de mantener la sanción de los 1.500 euros). Si ellos mismos no abogan por una sanción más dura como la propuesta por la Fiscalía (tres años de suspensión de sus funciones), será complicado que otros sí lo hagan. La decisión es muy compleja. Los ponentes saben que es difícil explicarle a los ciudadanos que el juez que dejó en la calle a un pederasta condenado que luego mató a una niña de cinco años pagará su error con una multa que equivale al sueldo de un mes de cualquier español medio. Pero, del mismo modo, conocen que el malestar en la judicatura está empezando a adquirir, en especial en Andalucía, las características de una rebelión en la que los jueces han decidido ir a por todas en su demanda para que se les dote de más medios. Y, además, todos estos jueces considerarían el endurecimiento de la sanción a su compañero Tirado como una especie de linchamiento que no piensan permitir. En esta tesitura, impartir justicia con serenidad se convierte en un desafío, una prueba de fuego para el recién nombrado Poder Judicial.

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