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El Castillo de la Inquisición arde en el olvido

El centro dedicado al Santo Oficio, que abrió en 2009 y costó 2,5 millones, lleva un año con los monitores rotos, el teatro multimedia cerrado, sin folletos y múltiples fallos. El Ayuntamiento dice que lo arreglará en 2015.

el 29 dic 2014 / 12:00 h.

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Castillo de San Jorge. / El Correo Castillo de San Jorge. / El Correo El próximo año se cumplirán 230 desde que la Inquisición Española abandonara definitivamente el desaparecido Castillo de San Jorge, que estuvo ubicado en Triana, en el solar donde hoy se levanta el mercado de este barrio. En 1785 se ponía así fin a casi tres siglos de torturas y represión religiosa iniciadas en 1481. Un negro episodio para la historia de este lugar que en 2009 el Ayuntamiento trató de enmendar recuperando lo poco que quedaba de aquel edificio, que fue demolido en el siglo XIX para crear un ensanche urbano, y creando un centro de interpretación dedicado a la tolerancia, que a través de un recorrido por las ruinas medievales, repasaría la oscura historia del Santo Oficio en la ciudad. Este museo, que costó 2,5 millones financiados gracias a un acuerdo de la Junta y el consistoriodentro del Plan Turístico, lleva desde hace más de un año padeciendo la indiferencia municipal. Museo funcionando en 2009. / Antonio Acedo Museo funcionando en 2009. / Antonio Acedo Pese a contar con un presupuesto de 100.000 euros anuales, este complejo, que fue transferido hace 12 meses a la delegación de Cultura desde la de Turismo, ofrece una lamentable imagen al turista, que se encuentra con la mayoría de monitores fuera de funcionamiento, falta de folletos –sustituidos por fotocopias–, salas cerradas, el teatro multimedia inoperativo, escaso personal... El recorrido expositivo del museo está dividido en dos plantas, con 1.400 metros cuadrados de muestra. En el piso alto se encuentra la denominada Sala Sensorial, que a su vez integra tres espacios que invitan a reflexionar sobre el juicio de valor, el abuso de poder y las víctimas. Cada una de ellas incluye varias series de pantallas, pero sólo uno de los tres bloques de monitores funciona correctamente. «Y no siempre», comentan los propios trabajadores. Interior del museo. / Antonio Acedo Interior del museo. / Antonio Acedo La desidia en el mantenimiento de este centro continúa en la planta baja. En la zona denominada Pasarela Interpretativa –un recorrido por el yacimiento arqueológico–, los atriles telemáticos que deben mostrar gráficas y vídeos con escenas cotidianas de la época hace mucho que se fueron a negro. Tampoco se encienden dos de los tres paneles de proyecciones que narran en inglés y español la historia del castillo. Y la cosa no mejora en la parte central de la muestra. Desde hace un año permanece cerrado el teatro multimedia, donde se visionaba La historia de Marcela. A partir de tres cajas que iban intercalando imágenes y siluetas, se recreaba la vida de una víctima de la Inquisición y el proceso al que eran sometidas. Al final del recorrido, hay una estancia en la que se invita al visitante a activar el bluetooth de su teléfono para recibir un archivo con más información sobre la muestra. Tampoco esto funciona.De hecho, la imagen del aparato que supuestamente debe obrar esta proeza tecnológica, con los cables por fuera, no debe dar demasiada confianza al visitante. Y eso que sería de agradecer algo más de documentación sobre el itinerario, ya que el espectador hispanohablante debe conformarse al entrar con una fotocopia en blanco y negro que recoge exclusivamente una parte del recorrido del castillo. Sólo quedan folletos en francés, inglés e italiano. Los originales en español se agotaron hace tiempo, sin que nunca se repusieran. El traspaso de este museo a la delegación municipal de Cultura se hizo para mejorar la gestión que hasta entonces llevaba a cabo elConsorcio de Turismo, que ya entregó el edificio con problemas. A pesar de que las quejas de los visitantes han sido continuadas, la solución no llegará al menos hasta 2015. Desde el Ayuntamiento reconocen las deficiencias del edificio, pero explicaron que «se está trabajando en ello». «Ya se ha realizado una inversión para actualizar el software y ahorafalta arreglar los ordenadores y monitores. Está previsto, para que cuanto antes quede todo subsanado», añadieron sin concretar fecha. En cualquier caso, las mejoras se harán a cargo de los próximos presupuestos, por lo que habrá que esperar a 2015. Pero las carencias del castillo no se quedan en lo tecnológico. «También tenemos otros problemas de mantenimiento como la limpieza de las cristaleras, el ascensor, el aire acondicionado y los desagües», reconocen los propios funcionarios, que lamentan la falta de medios económicos destinados a este centro.

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