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El Cáucaso se levanta en armas

Máxima alerta mundial ante la guerra que desde ayer amenaza con levantar en armas al inestable Cáucaso. Lejos de quedarse en una nueva versión del viejo conflicto territorial entre el poderío de Rusia y la tenacidad de Georgia, las repúblicas vecinas empiezan a sumarse al plantel de actores ante el estupor de Occidente. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 09:38 h.

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Máxima alerta mundial ante la guerra que desde ayer amenaza con levantar en armas al inestable Cáucaso. Lejos de quedarse en una nueva versión del viejo conflicto territorial entre el poderío de Rusia y la tenacidad de Georgia, las repúblicas vecinas empiezan a sumarse al plantel de actores ante el estupor de Occidente.

Ayer a mediodía, a instancias del presidente Saakashvili, el Parlamento de Georgia establecía la ley marcial o, lo que es lo mismo, declaraba formalmente la guerra a una Rusia que llevaba ya horas bombardeando su territorio. El motivo de esta guerra inesperada, en plena tregua olímpica, era la incursión militar de los georgianos en la república autónoma de Osetia del Sur, que consideran suya con la anuencia de la comunidad internacional (pero que es independiente y está deseosa de unirse a Rusia, de donde es el 99% de su población), para escarmentar a los separatistas.

Lo más importante de cuanto ha ocurrido hasta ahora no es sólo que los rusos hayan tomado el territorio en liza y que los georgianos hayan logrado contener al menos por un día a las tropas de élite rusas, sino que otros territorios han empezado a formar parte, queriendo o no, de esta guerra. Por un lado está Ucrania, a la que Rusia acusó ayer de "armar hasta los dientes" a su enemigo y contribuir a la limpieza étnica (el ataque a los prorrusos) en la zona. Como respuesta, los ucranianos han exigido a los rusos que no se metan. Y además, está la república autónoma de Abjasia, que aprovechando el tumulto se lanzó a tomar el desfiladero georgiano de Kodori, que consideran suyo.

El que la cifra total de muertos oscile entre 130 y alrededor de 2.000 ejemplifica la incertidumbre acerca tanto de las bajas como del desarrollo real del conflicto y sus efectos. En este desconcierto, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, acudía ayer a Osetia del Norte (territorio ruso) para exhortar al "cese inmediato de la agresión contra Osetia del Sur" y exigir a Georgia que acabe con el "intento de involucrar a otros países y pueblos en sus sanguinarias aventuras". Lo cierto es que el presidente Saakashvili propuso ayer el alto el fuego inmediato, pero Moscú no se dio por enterado.

El mundo asistía atónito a los desbarajustes de este primer día de guerra oficial justo en el comienzo de los Juegos Olímpicos, lo cual produjo un especial estupor en los líderes del mundo. El propio Putin llegaba a Osetia del Norte procedente de Pekín. Y hasta el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, consideraba ayer "lamentable" el conflicto por haberse desatado "durante la tregua olímpica".

Este aturdimiento no impidió que se concretaran las primeras gestiones diplomáticas internacionales, caso de la delegación de la Unión Europea, la OTAN, la OSCE y Estados Unidos que ayer mismo se puso en camino rumbo a Georgia con ánimo de mediar. Y las grandes potencias, ya a título particular, también hicieron sus deberes: el titular británico de Exteriores, David Miliband, contactó con sus colegas de Europa y Estados Unidos para ver "cómo detener la propagación de la violencia, asegurar un alto el fuego e impulsar las negociaciones".

También Francia, presidenta de turno de la UE, propuso un plan de alto el fuego y regreso al statu quo anterior al conflicto en Osetia del Sur, tras hablar con los dirigentes de Georgia, Reino Unido, España, Ucrania e Italia y con el primer ministro ruso. París propone el cese inmediato de las hostilidades, el pleno respeto de la soberanía y de la integridad territorial de Georgia y el restablecimiento de la situación anterior, que implica la retirada de las fuerzas rusas y georgianas a las posiciones anteriores.

El presidente de la invadida Osetia del Sur, Dmitri Medvédev, informó al líder norteamericano George Bush sobre las "salvajes" acciones de Georgia contra la población suroseta y las tropas de paz rusas y cifró en "miles los muertos y en decenas de miles los refugiados" por los bombardeos indiscriminados de la artillería y la aviación georgiana. Desde Pekín, un Bush "profundamente preocupado" opinó que la situación "puede resolverse pacíficamente" y pidió a Moscú que se sume a los esfuerzos por lograr una mediación. También criticó los ataques realizados "lejos" del área de conflicto", en alusión a las acusaciones georgianas de que Rusia ha bombardeado zonas fuera del lugar en disputa.

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