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El cementerio de San Fernando vivirá el día de los difuntos entre obras

Obras de alcantarillado, la mejora de la acometida de agua, la construcción del Jardín de los Poetas... Varios proyectos de reforma del cementerio de San Fernando estarán en ejecución este fin de semana, cuando miles de personas acuden al camposanto coincidiendo con las festividades de Todos Los Santos y los Difuntos.

el 29 oct 2009 / 19:30 h.

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Los sevillanos se encontrarán un camposanto vallado por las obras.

El estado de los trabajos obligará incluso a cambiar de ubicación la tradicional misa del cardenal: pasará de la rotonda del Cristo de las Mieles a la rotonda ubicada a la entrada del cementerio. El dispositivo en cualquier caso será similar: habrá sillas suficientes para 1.500 personas.

La delegada de Salud y Consumo, Teresa Florido, pidió ayer disculpas por las molestias que puedan causar las obras. Algunas han concluido, como la reparación de la sala de duelos, la mejora de la glorieta del acceso al camposanto o la sustitución de las cubiertas en el edificio de vestuarios. Pero las más importantes siguen aún pendientes de iniciarse o en plena ejecución, en el caso de las inversiones vinculadas al plan estatal y que afectan al alcantarillado, la base del nuevo horno crematorio, el Jardín de los Poetas, la red de acometida de agua y la pavimentación de calles. Todas ellas con un importe de 3,2 millones de euros. Los propios plazos de este fondo extraordinario han impedido, según el Gobierno local, liberar el recinto antes de esta fecha: los trabajos se empezaron a adjudicar a partir de abril y tenían hasta diciembre para ser ejecutados. El PP censuró recientemente que el camposanto llegase a su fin de semana clave sin haber concluido estas obras.

Para más adelante queda uno de los proyectos de más envergadura y con más retraso del cementerio: la construcción de un nuevo edificio con cuatro hornos crematorios, una sala de espera para 100 personas, cafetería, aseos, vestuarios para personal, un almacén y oficinas. El diseño lleva encima de la mesa varios años, e incluso las obras llegaron a comenzar, pero el rescate de la concesión derivó en un complejo proceso administrativo que se ha prolongado durante varios años y que sólo en este ejercicio se ha conseguido reactivar.

Esta iniciativa responde a una tendencia que queda reflejada en todas las estadísticas de los últimos años: el incremento de las incineraciones y la caída de las inhumaciones. Los datos siguen incluso por encima de la media nacional. Durante el pasado ejercicio, según los datos del área de Salud y Consumo -del que depende el camposanto- el 66% de las defunciones fueron por incineraciones, mientras que en el primer semestre de este año, el índice se han mantenido prácticamente igual: dos de cada tres fallecidos son incinerados.
Las cifras quedan muy lejos de las registradas hace sólo una década. En 1994, sólo 1.492 personas fueron incineradas, un dato que ahora se rebasa sólo en seis meses.

Pese a esto, el crecimiento de esta práctica se ha detenido en los últimos ejercicios. En 2003 se tocó techo con 4.256 incineraciones y desde entonces las cifras se mantienen sin incrementos. En los últimos años dos de cada tres urnas con cenizas han quedado bajo la custodia familiar.

En las inhumaciones, el cementerio se mantiene en la misma línea de los últimos años. En torno a un 5% de los entierros se realizan en panteones, mientras que la mayoría se realizan en sepulturas a través de los distintos sistemas de concesiones temporales o mediante el arrendamiento de uno de los módulos de pared existentes.

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