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El Centro sufre niveles muy altos de contaminación 50 días al año

Los niveles de ozono, que tienen parcialmente su origen en el tráfico, ya han sobrepasado los límites este verano 18 días

el 30 jul 2011 / 18:27 h.

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Unos ciclistas pasan junto a un panel informativo sobre la contaminación en la ciudad.

La libre circulación de vehículos por el casco histórico tendrá inevitablemente un efecto sobre el Medio Ambiente. Si se cumple la previsión del propio gobierno local, que es el objetivo de la derogación del plan de tráfico, el número de coches que circularán por el Centro aumentará a partir de la supresión de todas las limitaciones. Y este cambio se produce cuando ni siquiera las restricciones han conseguido suprimir -sólo se ha podido atenuar- un fenómeno que se repite todos los meses, y especialmente durante los veranos, en el casco histórico: la superación de los límites de contaminación del aire permitidos, por rebasar las cifras máximas de concentración de ozono. En el último año, según el informe diario de calidad del aire de la Consejería de Medio Ambiente esta situación se ha producido en más de 50 ocasiones.


Los últimos episodios de contaminación por ozono, que deriva en una declaración de la mala calidad del aire, se han producido precisamente en este verano. Hasta en 18 ocasiones de concentración en el aire permitido por un decreto estatal. Nueve durante el mes de junio, y otras tantas en el mes de julio. Las últimas, de hecho, esta pasada semana, cuando los días 21 y 22 de julio la calidad del aire fue catalogada como mala. Pese a esto, estas cifras no son representativas del efecto de la derogación, en la práctica, del Plan Centro: el pasado verano estos índices se rebasaron en una treintena de ocasiones durante los meses de julio y agosto. Eso sí, durante el resto del año, las jornadas de exceso de concentración de ozono se limitan a días aislados en los meses de marzo o mayo.


La catalogación del aire del Centro de Sevilla como mala se establece a partir de una de las estaciones de la Consejería de Medio Ambiente que se encuentra en la ciudad, en la calle Pajaritos. Ésta establece unos cálculos individuales según cada uno de los elementos contaminantes que se analizan. A partir de ellos, se fija un nivel global, cuyo resultado coincide con el índice parcial que tenga un peor resultado. En el caso de Sevilla es la concentración excesiva de ozono en el aire la que establece que la calidad del aire es mala y que hay, por tanto, un nivel de contaminación superior al permitido.


Esta catalogación implica que hay unas concentraciones de ozono que oscilan entre los 180 y los 360 mg por metro cúbico. Una horquilla que implica que los índices pueden tener un efecto pernicioso sobre la salud. Según la Consejería de Medio Ambiente y los informes difundidos por el ministerio, a partir de los 240 tiene efectos como tos, dolor de cabeza o dolores pectorales. Aproximadamente un 10% de la población, por enfermedades previas o por problemas de salud, están más expuestos a este fenómeno.


Esta concentración de ozono responde a unos factores naturales, como el calor, pero también a otros de carácter humano. La propia Consejería de Medio Ambiente establece un análisis: "El tráfico y las industrias son las principales fuentes de emisión de óxido de nitrógeno, que es uno de los precursores del ozono". De hecho, la Consejería de Medio Ambiente fija una serie de recomendaciones para reducirlo. Entre ellas, el "uso de vehículos menos contaminantes, el control del tráfico y el fomento del transporte público".

No se trata sólo de recomendaciones. Hay también exigencias legales a las administraciones locales y autonómicas que permitan que en sus territorios se rebasen los límites de ozono establecidos. El ministerio dictó un decreto el 29 de enero de 2011 con la siguiente instrucción: "En las zonas en que los niveles de uno o más de los contaminantes regulados -entre ellos el ozono- superen su valor límite las administraciones competentes adoptarán planes de actuación para reducir los niveles y cumplir así dichos valores límite". El Plan Nacional de Calidad del Aire, actualmente en fase de borrador y negociación con la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, también apunta al mismo objetivo para reducir un fenómeno que tiene parte de su origen en la contaminación: "Conseguir una reducción de la densidad de vehículos en las ciudades españolas".

Ecologistas en Acción. Ante los últimos episodios de contaminación por ozono en Sevilla, Ecologistas en Acción dio esta semana la voz de alarma: “La administración está obligada a tomar medidas, pero en Sevilla, todo lo contrario el Ayuntamiento pretende que los coches vuelvan a invadir el casco histórico”. Los ecologistas inciden especialmente en el efecto que pueda tener la derogación de las restricciones sobre el casco histórico, especialmente durante los meses de verano, cuando los índices de ozono son superiores: “La estabilidad atmosférica propicia la formación de este tipo de ozono perjudicial, el troposférico, que se genera por la fuerte insolación sobre los óxidos de nitrógeno emitidos por el tráfico, por medio de complejas reacciones fotoquímicas”. Ecologistas en Acción usa así este efecto sobre la calidad del aire para justificar su rechazo a la derogación del Plan de restricciones del Centro.


Éste nació, según recoge un informe de la Delegación de Medio Ambiente del anterior gobierno, con el objetivo de lograr un importante ahorro energético y, sobre todo, conseguir una rebaja de las emisiones de CO2 a la atmósfera de 1.752 toneladas al año. El informe elaborado por el Consistorio el pasado mes de febrero, que supuso un primer balance del efecto del plan de tráfico, recoge que tras la experiencia de las primeras semanas se puede prever una reducción de 3.000 toneladas al año de CO2 provocadas por la disminución del tráfico y 810 por la reducción en el tiempo medio de estancia de los vehículos en el casco histórico, que se quedó en unos 60 minutos.  

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