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El Centro, un paraiso para los coches

La doble fila ya colapsa sus calles, en tan sólo una semana sin el plan. Los vecinos temen que el caos regrese en septiembre

el 05 ago 2011 / 19:12 h.

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Los temidos gorrilas vuelven a formar parte del paisaje urbano desde la derogación del Plan Centro

Sin tener que mirar el reloj, ni temer posibles atascos, los conductores circulan ya por el Centro como si nada hubiera pasado. No es cuestión de percepciones, pues basta con dar un paseo por sus calles para comprobar que los vehículos han vuelto a recuperar su protagonismo en el Casco Histórico. Las consecuencias de la derogación no se han hecho esperar y el paisaje de calles tomadas por la doble fila y coches mal estacionados es ya una realidad.

La imagen la ofrece una ciudad que es agosto vive ajena a los colapsos habituales del resto del año. Es eso precisamente lo que temen los vecinos del Centro, que aseguran que cuando llegue el mes de septiembre, los sevillanos regresen de sus vacaciones, y sobretodo vuelvan a abrirse las aulas de los colegios, la situación llegará a extremos insostenibles. Pero antes de aventurarse a lo que pasará, la realidad de estos días de verano le está dando la razón a los que vaticinaban que el Centro volvería a ser un caos circulatorio toda vez que las cámaras que regulaban su acceso dejaran de funcionar.

La saturación va por zonas. Aunque es verdad que hay determinados espacios del Casco Antiguo que aún parecen intocables, por ejemplo la recién estrenada Plaza de la Encarnación, hay otros en los que la derogación del plan ha devuelto el paisaje que existía antes de que se cerrara el Centro. El entorno de la calle Feria es buena muestra de ello. Hacía ya unos meses que sus vecinos habían dejado de observar coches en doble fila en el tramo que va desde la calle Relator hasta los Altos Colegios, donde la vía alcanza los dos carriles. Hasta ahora. Desde la derogación de la ordenanza, esta problemática ha vuelto a la calle y ya se temen lo peor.

"Hay muchos más coches y más doble fila. Como era antes", recuerdan los propietarios de la Cafetería Montesión, en pleno corazón de la calle Feria. Su quehacer diario en el negocio les ha permitido comprobar in situ el aumento del número de vehículos que transitan por la vía. Ahora bien, tienen claro que una cosa es abrir el Centro a todos, "que nos viene muy bien a los comerciantes", y otra "el incivismo de los conductores que dejan el coche en cualquier lado".

Precisamente para evitar estas malas prácticas, el Ayuntamiento ha aumentado en los últimos días el número de efectivos policiales que patrullan sus calles en busca de infracciones. "Si es verdad que hay mucha más Policía, se ha notado a simple vista", afirma Antonia Abad, trabajadora de la tienda Templo en la calle Amor de Dios. Su visión coincide con la de otros muchos sevillanos partícipies de la multiplicación de los agentes en la zona. En la Encarnación, Lucía Sánchez, corrobora que "se ven ahora muchos más policías".

La situación en la zona de San Pablo no difiere de la del resto. De nuevo, los conductores vuelven a tomar sus calles de forma desmedida para estacionar sus vehículos. No importa la zona azul, ni el paso constante de policías, la doble fila le ha ganado la partida a los ciudadanos. "Yo vengo a diario en el autobús y se nota. Es normal, ya no multan y los coches vienen al Centro", explica Sergio Rodríguez.

Pero no sólo han regresado los coches al Casco Antiguo. Con ellos, la temida figura de los gorrillas ha vuelto a hacer su aparición en las calles, tras meses en los que se habían mudado a las barriadas limítrofes del Centro. Así, Bécquer, Escoberos, El Arenal, San Vicente y un sinfín de calles son objeto de nuevo de esta práctica de extorsión. Y todo ello en pleno mes de agosto. Por eso, los vecinos se temen ya lo peor. La vuelta al cole se hará este año mucho más dura que nunca.

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