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El cierre del depósito judicial desencadena el expolio de coches recuperados por la Policía

Los agentes se ven obligados a dejar los vehículos en plena calle, por lo que son desguazados o, en el peor de los casos, robados.  

el 18 sep 2009 / 19:07 h.

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Un Audi A3 recuperado tras un robo fue trasladado a un solar cercano la jefatura al comprobar que le estaban sustrayendo piezas.

El cierre del depósito judicial de vehículos de Alcalá de Guadaíra, que sirve al área metropolitana, le ha sentado tan mal a la Policía como a los usuarios que no pueden recuperar sus coches. Cuando un agente encuentra un coche robado tiene que dejarlo en el mismo sitio en el que lo ha localizado y avisar al dueño para que lo recoja. Y en varios casos, esos vehículos han sufrido daños.

El depósito se abrió hace un par de años tras numerosas protestas de los órganos judiciales y los sindicatos policiales por la falta de un lugar adecuado para dejar los vehículos requisados o recuperados tras un robo. Los vehículos se guardaban antes en dependencias policiales o en un solar situado del parque de Los Príncipes de la capital hispalense.

Desde hace un par de semanas, estas instalaciones están temporalmente cerradas porque la Consejería de Justicia ha dejado de pagar a la empresa adjudicataria, Lorenzana, que ha despedido a su plantilla y ha clausurado el recinto, dejando un millar de vehículos en su interior que no pueden ser recogidos, como ya informó ayer este periódico.

Pero los inconvenientes no acaban ahí. Desde entonces, cuando la Policía recupera un vehículo sustraído tiene que dejarlo donde lo encuentra: en la calle, normalmente junto a zonas marginales, que es donde los ladrones acostumbran a dejar los que roban. Los dueños son informados de la ubicación de su vehículo para que vayan a recogerlo, y al juzgado se le envía un escrito de notificación.

Pero cuando el ciudadano acude, el vehículo no siempre está como se halló, según se quejó ayer el responsable del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Manuel Espino, quien denunció que se han producido auténticos desguaces. "Y duele sobremanera, porque al final nuestro trabajo queda en nada si el ciudadano no recupera su vehículo en buen estado", dijo.

Uno de los últimos casos se produjo hace unos días con una furgoneta Citroën C-15, sustraída de un taller de materiales de construcción de la provincia, que fue hallada días después en el Polígono Sur de Sevilla, en la zona conocida como Las Vegas. Cuando el dueño fue a por ella, dos días después del avisado, le faltaban muchas piezas. Ha sido declarada siniestro total por la aseguradora. Como los ladrones fuerzan las puertas para entrar en los coches y les hacen un puente para que arranquen, cuando los abandonan los vehículos se quedan abiertos -y con signos evidentes de estarlo- y son presa fácil para cualquiera que necesite piezas de recambio.

Para proteger estos coches, los agentes ya ni siquiera pueden emplear la triquiñuela de aparcarlos en las dependencias policiales, porque en el tiempo que lleva abierto el depósito de Alcalá el Ministerio del Interior ha dictado una orden que prohíbe aparcar ningún vehículo junto a sus instalaciones, para minimizar el riesgo de un atentado.

Pese a ello, en algún caso, y en un exceso de celo, los agentes han trasladado algún coche ante el elevado riesgo de que fuese destrozado. Como un Audi A3 rojo que permanece a las puertas de la jefatura porque cuando fue localizado ya le faltaban las cuatro ruedas, y los agentes se temieron que, al ser nuevo y muy vistoso, en pocas horas algún maleante lo dejase en el chasis.

El cierre del depósito también ha causado el retraso de varios procesos judiciales, según fuentes consultadas por este periódico que alertan de que a la Junta de Andalucía le puede llover las demandas de afectados por esta situación.

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