Cultura

El cine español llora la pérdida de la veterana actriz Florinda Chico

La artista, que trabajó con los principales directores, falleció a los 84 años

el 19 feb 2011 / 21:25 h.

Florinda Chico.
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El cine español volvió a estar de luto este fin de semana por la pérdida de uno de sus rostros más veteranos y conocidos. La popular actriz Florinda Chico falleció a las cinco de la madrugada del viernes al sábado, a los 84 años de edad, por un paro cardíaco derivado de la complicación de un principio de neumonía.

Así lo confirmaba ayer a RNE su marido, Santos Pumar, quien aseguró que su esposa estaba muy orgullosa de haber trabajado con casi todos los directores del cine español, como Mario Camus o Mariano Ozores. "Casi siempre ella ha hecho reír a la gente, que es mucho mas difícil que hacer llorar", señaló el propio Pumar.

Florinda Chico nació en Don Benito (Badajoz) el 24 de abril de 1926 y comenzó su carrera a los 21 años en de la mano de Jacinto Guerrero, hasta que debutó en el cine en 1953 con la película Pasaporte para un Angel, de Javier Setó.

Tras estudiar canto, emprendió su carrera artística sobre las tablas en representaciones de revista. Sus primeros grandes éxitos le llegaron con la obra El huevo y la revista La blanca doble (1947), junto al trío cómico Zori, Santos y Codeso.

Aunque debutó en el cine con la citada Pasaporte para un ángel, no fue hasta la segunda mitad de los años sesenta cuando alcanzó una enorme popularidad llegando a convertirse en una de las más habituales actrices secundarias del cine español, conocida por todos.

No tardó en adoptar un estereotipo, muy determinado por su físico de matrona corpulenta, que reflejaba la mujer castiza y en muchos casos chabacana y que la encuadraba en papeles de "señora estupenda" o, sobre todo, ama de casa o chacha gruñona. Los papeles que representó reiteraron, pues, un arquetipo que encontró encaje en películas cómicas muy del estilo de las que rueda Mariano Ozores, a cuyas órdenes llegó a trabajar en 22 títulos.

En ocasiones, sin embargo, se apartó del género cómico, con incursiones en filmes de factura dramática dirigidos por grandes del celuloide español, como Cría cuervos (1976), de Carlos Saura o La casa de Bernarda Alba (1987), de Mario Camus.

En su filmografía es también habitual encontrarla formando tandem artístico con Rafaela Aparicio, que se encasilló en papeles similares, con la que coincidió por primera vez interpretando a sendas criadas en la serie de TVE La casa de los Martínez (1967). Habitual también en series de televisión, intervino en La tía de Ambrosio (1971), Los maniáticos (1974), Este señor de negro (1975-1976), de Antonio Mercero, Taller mecánico (1991), El sexólogo (1994), Makinavaja (1995-1996) y La casa de los líos (1996-2000).

En teatro triunfó en los años ochenta con la representación Mi tía y sus cosas (1985), de nuevo interpretando a la sobrina de Rafaela Aparicio.

Su dilatada trayectoria profesional fue reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la Medalla al Mérito en el Trabajo y la Medalla de Extremadura, entre otros muchísimos reconocimientos.

En 1997 cumplió 50 años en la profesión, medio siglo que comúnmente se conoce como bodas de oro, una cifra que muy pocos profesionales del séptimo arte pueden ostentar.

El cuerpo de la actriz permanecía ayer en la capilla ardiente del tanatorio de la M-30 y sus restos serán incinerados hoy en el cementerio de la Almudena de Madrid, la ciudad donde vivía.

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