Cultura

El cine sobre una buena mesa

Del cine también se puede disfrutar con el paladar o al menos eso es lo que se han propuesto un grupo de maestros de la cocina internacional al recrear con sus recetas algunos de los momentos gastronómicos más intensos del séptimo arte.

el 14 sep 2009 / 20:17 h.

Del cine también se puede disfrutar con el paladar o al menos eso es lo que se han propuesto un grupo de maestros de la cocina internacional al recrear con sus recetas algunos de los momentos gastronómicos más intensos del séptimo arte.

Los cocineros que han participado en el libro Tábula 35 mm se han enfrentado al reto de recrear con su sensibilidad desde la piruleta que chupaba la Lolita de Stanley Kubrick hasta las bandejas de comida liquida de la visionaria 2001: una odisea del espacio pasando por la leche de La naranja mecánica, las codornices de El festín de Babette o el mole de Como agua para chocolate.

En 200 cuidadas páginas, la editorial Navarrorum Tábula, ha logrado implicar a un plantel de 45 "chefs" entre los que están los más emergentes del mundo y muchos de los consolidados, incluido Andoni Luis Aduriz, juez y parte de este proyecto. Aduriz está, junto al director artístico y diseñador Santos Bregaña, al frente de Tábula, cuya primera incursión en el mundo editorial fue un volumen sobre el huevo seguido de otro del bacalao.

Y precisamente es el huevo y los sabores y aromas marinos, con toda la carga de afrodisiaco que se les atribuye, los ingredientes sobre los que Aduriz elaboró su receta de "huevo escalfado de yemas de erizo de mar, leche de soja y almendras, consomé de ajos tostados y algas" para evocar una de las escenas más eróticas de El imperio de los sentidos (1976), de Nagisha Oshima.

"La vida es ya sólo sexo, la comida es sexo", dice Sada a su amante Kichizo en ese filme. Esa receta era una "de las más complicadas y por eso la asumí yo", explicó Aduriz a Efe desde su restaurante Mugaritz.

Aunque todos son buenos, desde el punto de vista de la conceptualización de la receta, a Aduriz le parece especialmente brillante el trabajo de Heston Blumenthal, Albert Adriá y Yann Duytsche con, respectivamente, los "knichi" de Descalzos en el parque (1971), de Gene Saks; la "leche plus" que beben Alex y sus drugos en La naranja mecánica; y la bota con la que Charles Chaplin mata la hambruna en La quimera del oro (1925).

"Muy emotivo" fue para Aduriz el momento en que le dijo a Alberto Chicote que le había tocado la escena en la que Patsy es incapaz de resistir a la atracción de un pastel de nata en Érase una vez en América (1984), de Sergio Leone, una de sus películas favoritas. Y entre las recetas más más fáciles están el sándwich de Kill Bill: volume 2 (2004), de Quentin Tarantino, y el Dry Martini de El discreto encanto de la burguesía de Luis Buñuel.

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