Cultura

El circo, 24 horas antes del estreno

El Circo del Sol regresa hoy a Sevilla para desplegar toda su magia con ‘Corteo’, un espectáculo diferente.

el 06 sep 2011 / 20:46 h.

Detrás de cada espectáculo del Circo del Sol hay horas y horas de trabajo físico para dejar después al público completamente boquiabierto.

Aunque la magia del circo sólo se desborda cuando se abre el telón, cada espectáculo es el resultado de un esfuerzo colectivo descomunal y a tiempo completo. Es la impresión más clara que se llevaría quien visitara ayer las instalaciones del Circo del Sol, apenas 24 horas antes del estreno en Sevilla de su nuevo y asombroso espectáculo, Corteo.

A pesar de las altas temperaturas, en la carpa de artistas un buen número de cuerpos perfectos practican sus evoluciones y ejercitan sus músculos a un ritmo abrumador. Unos y otros van turnándose en la pista central para ensayar sus números, estudiar posibles fallos y pulir detalles hasta alcanzar algo que no costaría llamar perfección, mientras los técnicos se aseguran de que todo esté a punto y los músicos -que actúan en directo durante el montaje- repasan sus repertorios.

Los liliputienses Grygor y Valentyna conversan con el payaso Mauro, uno de los malabaristas bromea con el gigante Victorino. Junto a los camerinos, donde se invierte de 30 a 45 minutos para maquillar a cada uno de los artistas, las encargadas del vestuario también tienen trabajo: más de 300 trajes hechos a mano en Montreal deben ser lavados y planchados cada noche para que estén listos en la siguiente función. Un ritmo que obliga a renovar ese monumental fondo de armario cada cuatro o cinco meses. Este tráfago incesante se repite a todas horas en el comedor, que hace las veces de lugar de reunión y cibercafé. Allí, tres chefs se encargan de repartir de 150 a 200 comidas diarias: son muchas las calorías que se queman en escena como para escatimar en la dieta.

Así es la vida cotidiana en la ciudad en miniatura que se alza desde la pasada semana en el Charco de la Pava, un armónico Babel habitado por 160 personas de 28 nacionalidades distintas, sin contar las 150 contratadas en Sevilla para menesteres tan diversos como la venta de entradas, el transporte de mercancías o la traducción. No obstante, al término de cada función, los artistas abandonan el complejo para descansar en su hotel o, en el caso de parejas y familias, en apartamentos alquilados en el centro para los días que pasarán en la capital hispalense, hasta el 16 de octubre.

Después del éxito cosechado con espectáculos anteriores -Saltimbanco, Alegría, Dralion y Varekai-, los componentes del Circo del Sol saben que Sevilla es una de sus plazas fuertes, como prueba el hecho de que lleven ya 70.000 entradas vendidas. Y si, como suele decirse, el aplauso es el alimento del artista, los de aquí parecen ser bocado de gourmet, según algunos que llevan seis años recorriendo el mundo con la propuesta de Corteo.

El momento de la verdad se acerca. Hay quien se encomienda a alguna divinidad, hay quien se cose en la ropa algún talismán o cambia el zapato izquierdo en el lugar del derecho. Los acróbatas jóvenes juntan sus manos y vocean consignas que les infunden valor. La mayoría lleva toda la vida rozando el prodigio, a menudo empezando en el deporte de alta competición, o en el circo tradicional, y sabe que no hay otro secreto que la disciplina y la concentración.

En unos momentos las luces se encenderán, se alzará de nuevo el telón y volverán a ejercer el viejo oficio de dejar boquiabiertos a damas y caballeros, niños y niñas...

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