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El CIS otorga el mejor resultado para el PP y el peor para el PSOE

el 04 nov 2011 / 11:53 h.

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Mariano Rajoy.

El mapa político de España que deja la macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) a tres semanas de las elecciones generales aparenta ser el de un nuevo periodo histórico marcado tanto por el ascenso del PP a fuerza hegemónica como por el descenso del PSOE a los niveles de voto que tenía hace 35 años , en la era de la hegemonía de la UCD, o incluso menos diputados en la horquilla baja de escaños.

Pero si entonces el camino de la ilusión era ascendente para los socialistas y les llevó en un lustro a los años dorados de Felipe González ahora el muestreo pone rigor sociológico a lo que cualquier vecino percibe en la calle: el partido socialista se hunde y bien rápido a causa de la gestión de la crisis que ha hecho el Gobierno del saliente Zapatero. El PSOE cae nada menos que 14 puntos en cuatro años y el PP sube seis y destroza su techo.

El gran beneficiado de este desgaste es Mariano Rajoy. Su PP, sin hacer grandes esfuerzos ni quebrarse la cabeza en ilusionar a los votantes dejará pequeña la mayoría absoluta de Aznar en el año 2000. Le ha bastado la estrategia de evitar meter la pata, aparecer lo mínimo, no irritar.

Irritados están los votantes. Si alguien le pensaba echar la culpa a la abstención -o aprovecharse de ella- tras las votaciones debe ir pensando ya en hilar otro discurso. Según el CIS la abstención se puede quedar en un 11%, una cifra muy baja. Casi la misma cifra de ciudadanos con derecho al voto está convencido de que las elecciones las ganará Rajoy, que se lleva pues el voto del enfado con el Ejecutivo por el drama social que vive España: cinco millones de parados (Encuesta de Población Activa, EPA), cifra de récord que está en la base del vuelco en las urnas.

El 67,7% de los votantes tiene además decidido ya su voto y será prácticamente inmune a la campaña. Eso sí, el 31,5% que no lo tiene claro aún deshoja en su gran mayoría una margarita de dos pétalos: PP y PSOE. ¿Ha triunfado al final el bipartidismo frente a la ebullición del 15-M?

El sondeo refleja un ascenso de los partidos nacionales pequeños (IU salta de dos a ocho escaños, UPyD pasa de uno a tres) y un desgaste de los mayoritarios sumados: Ambos acumulan entre 311 y 316 diputados frente a los 323 de hace cuatro años. En todo caso, con un Congreso de 350 diputados, suena muy optimista pretender por el momento algo más que una fisura en el sistema de los dos grandes partidos.

Será de todas formas interesante hacer una proyección de los resultados de la encuesta del CIS con un sistema que no adjudique los escaños según la criticada ley D'Hondt. El más rápido, considerando a España una circunscripción única -las provincias y las dos ciudades de Ceuta y Melilla se distribuyen hoy en 52 circunscripciones-, daría ambas formaciones unos 267 escaños.

En cuanto al mundo nacionalista, se derrumban ERC y el PNV y sus huecos los rellenan, respectivamente, CiU y la nueva formación abertzale, Amaiur -las encuestas se hicieron antes del comunicado de ETA en el que abandonó del terrorismo-. Entre los partidos minoritarios se cuelan, si es que la encuesta acierta, Equo en su coalición con Compromís por Valencia y el FAC de Francisco Álvarez Cascos, el díscolo presidente de Asturias.

El capítulo de valoración de líderes confirma lo acertado de la estrategia de perfil bajo de Rajoy: los consultados se ceban con Josep Antoni Duran i Lleida, quien durante meses ha estado considerado como político más valorado de España por su moderación y sensatez, hasta que arremetió contra los andaluces y el matrimonio gay y ahora está en quinto lugar. Rosa Díez es la política más apreciada, pero sin llegar al aprobado.

Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato socialista, aparece en tercer lugar, justo por encima de Mariano Rajoy. José Luis Rodríguez Zapatero, todavía presidente del Gobierno, se lleva a peor nota de todos: ¿es acaso el blanco de la ira y el peso sociológico que arrastra al PSOE?Pues hay dos valores contrapuestos. Por un lado, además de valorarlo poco, a Zapatero los encuestados lo señalan como el político del que menos se fían: el 85% tiene poca o ninguna confianza en él. Por comparar, ese grado de desconfianza es del 69% con Rubalcaba y del 71,7% con Rajoy. Sin embargo, un porcentaje menor, el 62%, descalifica la gestión del Gobierno socialista.

Los líderes de los partidos ya están valorando y ajustando sus maquinarias de campaña a los datos de la encuesta, más amplia que la que hacen por sus propios medios. Así, Rubalcaba se confesó ayer "preocupado" por quienes piensan "que votar no merece la pena" y expresó que esa desconfianza "es muy mala para la izquierda. Si los votos se quedan en casa tenemos un problema".

La desmovilización también trae de cabeza al PP. Su presidente andaluz, Javier Arenas, directamente no se cree la encuesta porque presume que exagera la victoria del PP precisamente para "desmovilizar a los votantes del cambio". Él, más que de mayoría absoluta, prefiere hablar de mayoría "apretada".

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