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El 'cofre' del Cachorro

El Cristo del Cachorro, obra cumbre de la imaginería procesional barroca, duerme ya a resguardo de cualquier posible incendio, movimiento sísmico o intrusión vandálica en el templo. La talla de Ruiz Gijón, que resultó seriamente afectada por las llamas en el fuego fortuito de 1973, ocupa desde hace unos días su lugar en el interior del nuevo ábside.

el 15 sep 2009 / 23:21 h.

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El Cristo del Cachorro, obra cumbre de la imaginería procesional barroca, duerme ya a resguardo de cualquier posible incendio, movimiento sísmico o intrusión vandálica en el templo. La talla de Ruiz Gijón, que resultó seriamente afectada por las llamas en el fuego fortuito de 1973, ocupa desde hace unos días su lugar en el interior del nuevo ábside. Las obras, que dieron comienzo en octubre de 2005, han permitido dotar al camarín del Crucificado trianero de las más modernas medidas de seguridad y conservación.

"El que sepa un poco de arquitectura y de arte sabrá apreciar la magnitud de la obra acometida y el magnífico resultado", asegura el hermano mayor de la corporación del Viernes Santo, José María Ruiz Romero. A falta de la colocación del retablo que le servirá de embocadura, la corporación de la calle Castilla ya ha dado por concluida la adoptación del nuevo ábside, que ayer fue bendecido por el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, durante la celebración del solemne quinario.

Durante poco más de un mes las imágenes titulares de la cofradía han recibido culto provisional en la antigua capilla del Patrocinio mientras se abordaba la última fase de la construcción del ábside, diseñado por el arquitecto y teniente de hermano mayor de la corporación Jacinto Pérez Elliott.

Desde el pasado 16 de febrero, la portentosa silueta del Cachorro se recorta de nuevo sobre el revestimiento de mármol verde, "algo más claro que el primitivo", del camarín. Cuatro hojas correderas de acero opacas, de cierre lateral, se encargan de mantener a salvo la imagen del Crucificado cuando por las noches la iglesia se queda vacía. El telón cortafuegos está además conectado al sistema de detección contra incendios y de posibles intrusiones, lo que permite mantener constamente segura la cámara del Cristo.

Dentro de esta cámara, la imagen disfrutará de una condiciones de humedad y temperatura constantes -entre 21 y 24 grados centígrados y en torno al 50% de humedad- gracias a un sistema centralizado de climatización colocado en la cubierta del edificio. Este sistema se complementa con una cortina de aire que hermetiza el espacio del camarín e impide, a modo de barrera, la entrada de humos y otros agentes contaminantes.

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