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El colapso de Madrid no es admisible

Si hubiera que sacar una conclusión del colapso de comunicaciones que se vivió ayer en el centro del país es que es inadmisible que en esta sociedad de la información en tiempo real en la que vivimos pueda cogerle de sorpresa a nuestras autoridades...

el 15 sep 2009 / 20:56 h.

Si hubiera que sacar una conclusión del colapso de comunicaciones que se vivió ayer en el centro del país es que es inadmisible que en esta sociedad de la información en tiempo real en la que vivimos pueda cogerle de sorpresa a nuestras autoridades el hecho de que se produzca una fuerte nevada sobre Madrid. Cuando se ven imágenes de un aeropuerto de Barajas cerrado al tráfico aéreo o de cientos de miles de conductores atrapados durante horas en las carreteras de acceso a Madrid se hace muy difícil entender que las Administraciones no supieran con la antelación suficiente que se iba a producir semejante inclemencia meteorológica y no se pusiesen en alerta para aminorar los daños que podría causar a las carreteras y a la red de transportes públicos. La meteorología no es ninguna ciencia exacta, pero es incomprensible que se alegue que la borrasca que debía descargar sobre el valle del Ebro dio un "giro brusco" para justificar que no se avisase a tiempo de que la nieve iba a cubrir el centro del país la mañana del viernes. Pero aparte de delimitar unas responsabilidades que no hay que eludir (Fomento reconocía ayer tarde "fallos en cadena"), convendría también que algunos se impusiesen a sí mismos un ejercicio de mesura. Esta petición de contención verbal debería de aplicarse a políticos como la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cuyo gobierno acusó de inmediato a Fomento de "absoluta imprevisión y falta de medios", o como el vicesecretario del PSOE, José Blanco, que no dudó en circunscribir el caos de las carreteras a las vías de carácter autonómico, es decir, a las que caen bajo responsabilidad de gobiernos del PP. Más les valdría a todos ellos que aparcaran sus cuitas y se emplearan en mejorar la coordinación de los instrumentos de previsión y protección civil ante contingencias como la de ayer, que es lo que reclaman los ciudadanos de un país civilizado como el nuestro.

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