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El colapso judicial amenaza los permisos de los presos

La situación del único juzgado de Vigilancia Penitenciaria es preocupante, hasta el punto de que la concesión de permisos penitenciarios puede peligrar o demorarse varios meses.

el 15 sep 2009 / 23:42 h.

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La situación del único juzgado de Vigilancia Penitenciaria es preocupante, hasta el punto de que la concesión de permisos penitenciarios puede peligrar o demorarse varios meses. Desde la inauguración de la prisión de Morón y del Centro de Inserción Social los asuntos se han disparado un 18% en comparación con el año anterior.

En el segundo semestre de 2007, el único Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla ya estaba trabajando con un porcentaje del 200% superior al módulo establecido por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), según las estadísticas del propio órgano de gobierno de los jueces. Entonces, el juzgado tenía a su cargo a unos 2.000 presos entre las prisiones de Sevilla y la de mujeres de Alcalá de Guadaíra. Una cifra que con la puesta en marcha de la nueva cárcel de Morón y del Centro de Reinserción Social (CIS) se elevará hasta casi los 5.000 reos cuando estén a pleno rendimiento -ahora están a la mitad de su capacidad-.

Lo que más preocupa en este órgano judicial es que cuando los dos nuevos centros estén completos no puedan resolver con premura las solicitudes de permisos de los presos, hasta tal punto que en algunos casos ni siquiera se pueda llegar a disfrutar de ellos. "Habrá presos que tendrán que esperar meses para poder disfrutar un permiso al que tienen derecho por ley" o que incluso, se dé el caso de que algún interno, "si la pena es corta, no pueda llegar ni a disfrutarlo", aseguró la titular del juzgado de Vigilancia, Carmen Ruiz Mesa.

Y es que la población reclusa a la que atienden se doblará en breve, rozando los 5.000 internos, cuando en otros juzgados de otras provincias "llevan algo más de mil presos", explicó la magistrada. Ahora para poder "capear" el temporal que se les está viniendo encima, el secretario judicial no tiene más remedio que llevarse cada día un paquete de nuevos expedientes para poder iniciarlos con rapidez y que estén sobre la mesa de la juez lo antes posible. "Por eso, no sé ni cuántos expedientes tenemos aún por mirar, porque algunos los tiene el secretario en casa y otros se le amontonan en su despacho", añadió Ruiz Mesa, "es imposible que pueda abordar todo".

Hasta ahora, pese a estar trabajando "a marchas forzadas" y con un "gran esfuerzo" el juzgado era capaz de solventar los expedientes que iban entrando con "cierta rapidez" de tal forma que los asuntos estaban "prácticamente al día", según la magistrada, o se resolvían "en una semana o en un par". Sin embargo, la situación del juzgado se está tornando radicalmente distinta en los últimos meses, desde la entrada en funcionamiento de la nueva prisión de Morón y el CIS, que está elevando la carga de trabajo del juzgado en un 18% si se compara los datos del cuarto trimestre de 2008 con el de 2007, y eso que "los centros están a la mitad de su capacidad y aún no están a pleno rendimiento".

Las cifras hablan por sí solas. Mientras que comparando el primer trimestre de 2008 y 2007, cuando aún no se habían inaugurado los dos nuevos centros penitenciarios, sólo se registraron 68 asuntos más de un año a otro; en el cuarto (primer trimestre en el que los centros ya estaban funcionando, aunque con menos presos) el incremento fue de 216 expedientes. En total, 2008 se cerró con una cifra cercana a los 5.600, una cantidad que en el juzgado temen que se llegue casi a duplicar a lo largo del presente año.

La sobrecarga les impedirá, en breve, que los asuntos se resuelvan con rapidez "como hasta ahora", pues en sólo un mes ya desconocen "cuántos asuntos nos han entrado, porque no hemos podido ni mirar todo". De hecho, la cifra de expedientes de enero de 2009 es muy similar a la de 2008, pero "el problema es lo que aún está por revisar".

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