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El colectivo gitano sigue teniendo problemas de integración

La presencia de jóvenes gitanos en las aulas universitarias ha dejado de suscitar sorpresa, pero los protagonistas del cambio reconocen que el camino no ha sido fácil y que la discriminación hacia los 600.000 gitanos españoles continúa instalada en la sociedad y en las esferas políticas.

el 16 sep 2009 / 01:07 h.

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La presencia de jóvenes gitanos en las aulas universitarias ha dejado de suscitar sorpresa, pero los protagonistas del cambio reconocen que el camino no ha sido fácil y que la discriminación hacia los 600.000 gitanos españoles continúa instalada en la sociedad y en las esferas políticas. "La realidad gitana es como una medalla de dos caras: la del pesimismo por sus índices de paro, analfabetismo, marginación y persecución y la del optimismo", explica a Efe el presidente de Unión Romaní, Juan de Dios Ramírez Heredia, con motivo de la celebración ayer del Día Mundial de los Gitanos. "La cara optimista dice que jamás hubo tantos jóvenes universitarios gitanos como ahora", apunta Ramírez, quien cree que "sólo la cultura nos dará las armas necesarias para poder salir adelante y defender la igualdad de condiciones de los gitanos". `

Diego García tiene 23 años y compagina la licenciatura de Psicopedagogía con la preparación de las oposiciones tras haber finalizado Magisterio. "Estudié Magisterio porque quería ser educador y hacerles ver a los niños y adolescentes gitanos que podemos llegar a la universidad y que no debemos conformarnos con lo que la sociedad cree que somos", sentencia. García fue a un colegio de un barrio marginal malagueño y, aunque contó con el apoyo familiar, reconoce que "no encontró la misma complicidad en algunos profesores". "Uno llegó a decirle a mi abuela que yo no sería nada en la vida", indica. Por su parte, Elisabeth Rosillo, premiada por sus calificaciones académicas, estudió Pedagogía, Educación Social y actualmente realiza el doctorado a la vez que concluye Psicopedagogía. Rosillo recuerda que llegó a la universidad "sin esperarlo" y empujada por su madre: "Las clases estaban empezadas y mi madre me preguntó qué hacía en casa, y me dijo que tenía que buscarme la vida, que no podía quedarme allí después de haber hecho la selectividad".

"El concepto de gitano está muy arraigado a chabolismo, delincuencia, necesitamos mucho tiempo", opina Rosillo.

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