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El collar de perlas de Mercadona

Industriales y agricultores llaman a trasladar al campo el modelo de relaciones comerciales de la cadena.

el 07 oct 2011 / 19:47 h.

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Vamos a llevarnos bien. Diríase que este coloquio entre agricultores, supermercados, industriales, consumidores y administración podría convertirse en un polvorín donde el representante de la distribución comercial fuera un enemigo a batir, pero tengamos paz y planteemos propuestas para que todos hagamos negocio y aflore un equilibrio, y no un abuso, entre los agentes que intervienen en la cadena de valor, y así unos no ganarán a costa de los otros. Jornada convocada por la organización de consumidores UCA-UCE y el Foro Interalimentario, que intervienen junto con Mercadona, COAG, Covap y Junta de Andalucía.

Sueltas son meras perlas pero hilvanadas hacen collar. Sirva esta metáfora como visual ejemplo del idilio comercial que Mercadona sella con sus inteproveedores, aquellos con los que la compañía española de supermercados mantiene una relación comercial estable, una pareja, industria y distribución, cuyas cláusulas de matrimonio y divorcio están previamente pactadas, con Covap así ocurre.

Pide el moderador a Jorge Romero, director de Relaciones Externas de la cadena en Andalucía, y a Carmen Adell, directora de Actividad Láctea de la empresa cordobesa, que miren a los ojos a Eduardo López, secretario regional de Organización de COAG, y respondan si cabría trasladar aquel modelo, un vínculo de suministro, precios y amor mutuo donde todos ganan, a las relaciones entre la agroindustria y los agricultores y ganaderos, estos últimos siempre quejosos de la ruina del campo y, además, de la brutal diferencia entre el dinero que paga el consumidor final y el que cobran ellos por sus cosechas.

Sentencia Romero que "se puede y se debe", aunque costará su tiempo. Adell asiente, no podía ser de otra forma, Covap es una cooperativa de ganaderos, estabilidad para ella, estabilidad para ellos, y López dice que claro, que ojalá así fuera esa relación permanente y leal, aunque matiza que Mercadona es un caso atípico, mientras que resulta imposible comunicarse con los "piratas", quiénes son éstos, multinacionales de supermercados e hipermercados que hacen de nuestro país una "selva" donde devoran a los débiles, y el más de los más es el campo. "Hay que caminar hacia una visión nueva, está en juego la supervivencia del campo", indica Adell.

Envidia tiene Eduardo López de Francia, allí, explica el líder agrario, agricultores, industriales y distribuidores participan conjuntamente de las inteprofesionales encargadas de autorregular los sectores, aquí los terceros no participan, dos lados no hacen triángulo ni éste logra cuadrar para que todos salgan ganando, garantía de negocios sanos.

Se dirige entonces el moderador a Ana María Romero, directora de Industrias y Calidad Agroalimentaria de la Junta de Andalucía, y pregunta si las cadenas de distribución aprietan en exceso, se entiende que a las industrias y, por extensión, éstas al campo. Lo hacen, responde, porque es grande la competencia, aunque no cabe reducir el problema a una búsqueda de culpables porque, según precisa, la responsabilidad es "compartida" entre todos, de la que no es ajeno el campo.

Es cierto, argumenta, existe una "asimetría" en el poder de negociación a favor de las grandes compañías de distribución que "condiciona al resto de la cadena de valor", léase, industriales y agricultores. Pero no es menos cierto, agrega, que, si bien hay notables ejemplos como Hojiblanca, Oleoestepa o Covap, hace falta una mayor concentración de la oferta, con fusiones de cooperativas, sociedades de segundo grado (cooperativa de cooperativas) y estructuras de comercialización con las que alcanzar precios "justos" para quienes producen.

Entona un mea culpa Eduardo López, sí, las alianzas en el campo no avanzan como debieran para lograr una mayor unión de los agricultores. Éstos, relata, cumplen "el reto de su campo", producir, investigar, invertir, mejorar, dejando de lado el desafío comercial. Pero, ojo, el campo requiere también la intervención de los gobiernos "en favor del interés general" porque las leyes de competencia, opina, se ceban con él obstaculizando el anhelado objetivo de un precio justo para las producciones agroganaderas. Tercia el directivo Jorge Romero, no hay mejor regulación que la autorregulación, asentimiento general, incluido el de la representante de la Junta.

¿Qué está fallando? "La información, la transparencia". Quien se pronuncia es José Luis Gómez, secretario general de UCA-UCE. El consumidor, sostiene, debe saber a ciencia cierta "cómo se forman los precios" a lo largo de toda la cadena de valor, dado que se forjan generalidades y mitos en la opinión pública que quizás no se correspondan con la realidad, cargadas están siempre las tintas contra los mismos.

De mitos y realidades también habla José Ignacio Arranz, director general de Foro Interalimentario, una asociación de diecisiete empresas agroalimentarias españolas, todas ellas interproveedores de Mercadona. La cadena de valor, comenta, hay que analizarla en su totalidad. "No tenemos la visión conjunta, cada eslabón es estanco, está aislado, sin interrelación con el resto, y eso es un error; si la hubiera, habría estabilidad y no precariedad, sería una cadena de valor eficiente, sostenible y competitiva, y todo bajo la cultura del esfuerzo". Un collar, no perlas sueltas.

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