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El comedor del Pumarejo alcanza su pico de usuarios

La institución benéfica precisa con urgencia garbanzos, alubias, arroz y lentejas

el 25 ene 2015 / 12:00 h.

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«Ellos saben que no abrimos hasta las 12.00 pero a las siete de la mañana ya hay gente en la puerta esperando, con el frío que hace». El comedor social de las Hijas de la Caridad situado junto a la plaza del Pumarejo está viviendo una angustiosa situación jamás conocida en sus 124 años de historia. El miércoles pasado la avalancha de comensales a sus puertas disparó el número de comidas ofrecidas a su pico más alto, con 366 usuarios, superando el registro histórico de 365 menús, cocinados en un día del pasado agosto, que hasta ahora marcaba el listón de saturación. comedor-sevillaEn apenas dos años, las monjas que atienden este comedor han pasado de dar «entre 160 y 180 comidas diarias» a duplicar esa cifra y aunque, entre las paredes de la comunidad religiosa siempre confían «en la Divina Providencia y en la generosidad de los sevillanos», la escalada creciente de usuarios a sus puertas ha mermado en exceso la despensa de esta centenaria institución benéfica. La cuesta del mes de enero también se deja notar entre las siempre bien recibidas donaciones de alimentos. «La campaña de Navidad ha sido este año más pobre que en otras ocasiones, algo lógico si tenemos en cuenta que cada vez hay más comedores sociales y que hay otras necesidades además de la comida, de ahí que la cantidad de alimentos que recibíamos se haya visto reducida», explica sor Isabel, la directora de la comunidad o, como ella prefiere que se le llame, «la hermana sirviente de la casa», en el vocabulario de estas religiosas. La alarmante cifra de usuarios que todos los días, «de lunes a lunes», guardan cola a las puertas del comedor en espera de un plato de comida caliente ha sembrado la preocupación entre las religiosas y los voluntarios que atienden el comedor que han visto cómo han empezado a escasear las existencias de productos básicos. «Tenga usted en cuenta que nosotros tenemos que poner todos los días en torno a 40 kilos de legumbres. Es mucho, y si lo multiplica por 30 días al mes, pues imagínese», apunta sor Isabel. Ante la merma creciente de víveres en la despensa, a uno de los voluntarios del comedor se le ocurrió realizar un llamamiento a través de las redes sociales solicitando a los sevillanos el abastecimiento urgente de «garbanzos, alubias, lentejas o arroz». Desde entonces son muchas las personas que llaman a la comunidad para interesarse por su situación y conocer de qué manera pueden colaborar. «El viernes nos llevamos la sorpresa de que un empresario anónimo nos va a aportar 400 kilos de alimentos. Y también tenemos que dar las gracias a la hermandad de Santa Marta que, aun no siendo una hermandad de las de gran renombre ni con muchos medios, ha puesto a disposición sus dependencias para recibir alimentos». Este sábado más de 320 usuarios guardaron cola en la calle Aniceto Saez para disfrutar de un primer plato de paella, un segundo de salchichas y un postre compuesto de frutas y polvorones. «Aquí la Navidad se extiende a todo el año, porque hay veces que hay que dar salida a stocks del Banco de Alimentos. Para mañana (por hoy) nos han traído una partida de roscos de reyes que los tenían congelados», bromea sor Isabel. «Lo básico es la legumbre, pero no solo le ponemos el potaje; el segundo plato, ya sean flamenquines o salchichas, siempre tenemos que comprarlo». Durante todo 2014, el comedor de las Hijas de la Caridad, frecuentado principalmente por vagabundos e indigentes habituales de la plaza del Pumarejo y de los jardines del Parlamento, sobrepasó la cifra de 9.300 comidas, lo que supone más de 300 diarios. «No veo la recuperación económica. Desconozco si otros comedores han disminuido la cifra de usuarios, pero el nuestro es al contrario». Y nunca en sus 124 años de historia la Divina Providencia les desatendió.

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