jueves, 21 marzo 2019
22:50
, última actualización
Local

El conductor accidentado en la Avenida triplicaba la tasa de alcohol

Con la nariz partida, un latigazo cervical y un dedo luxado. Así acabó ayer por la mañana un joven que circulaba ebrio e indebidamente por la Avenida de la Constitución tras chocar contra el semáforo del tranvía junto al Archivo de Indias. La semana próxima se celebrará el juicio rápido. Foto: Javier Cuesta.

el 15 sep 2009 / 17:42 h.

TAGS:

Con la nariz partida, un latigazo cervical y un dedo luxado. Así acabó ayer por la mañana un joven que circulaba ebrio e indebidamente por la Avenida de la Constitución tras chocar contra el semáforo del tranvía junto al Archivo de Indias. La semana próxima se celebrará el juicio rápido.

Todo ocurrió a las siete de la mañana de ayer cuando J.J.R.J., un sevillano de 25 años, dejaba una conocida discoteca de la Cuesta del Rosario, tomaba su flamante BMW Coupé y se saltaba la restricción del tráfico en la Avenida de la Constitución.

Dada su elevada embriaguez -tres horas después, cuando la Policía Local le hizo la prueba de alcoholemia, todavía daba una tasa de 0,84 miligramos de alcohol en sangre, más del triple de lo permitido (0,25)-, perdía el control del vehículo a la altura del Archivo de Indias (en dirección hacia la Puerta de Jerez) y se empotraba contra uno de los semáforos que regulan el paso del tranvía, extrayéndolo de cuajo del suelo.

Saltaron los airbags, que amortiguaron el impacto, y para cuando llegaron los Bomberos el joven estaba casi inconsciente, con la nariz rota, con cortes en la cara y manos por la rotura parcial de la luna delantera, un dedo luxado y un fuerte dolor cervical, por lo que fue trasladado al Hospital Virgen del Rocío con un collarín preventivo.

La colisión provocó, en la amanecida lluviosa de ayer, una estampa inédita con los dos tranvías (uno en cada sentido) parados con el automóvil medio destrozado en medio de ambos, a unos seis metros del semáforo. Y toda la escena enmarcada por el Archivo de Indias.

El tráfico del Metrocentro se vio obstaculizado durante media hora (de 7.10 a 7.40 horas), el tiempo que tardaron los bomberos en sacar al conductor, desconectar la batería del vehículo para evitar una posible deflagración y empujarlo manualmente hasta una zona neutra. Por suerte, no hubo que descarcelar el vehículo -romper la estructura para acceder a su interior- porque los daños producidos se concentraban en el capó, ostensiblemente hundido por la colisión.

Al igual que los efectivos de Bomberos (que desplazaron tres unidades: una de rescate, otra de agua y una ambulancia propia), al lugar se desplazaron también miembros de la Policía Local, el 061 y Lipasam, estos últimos para limpiar los restos del siniestro sobre la vía pública.

El conductor fue atendido en el Virgen del Rocío de las heridas que presentaba y, pasadas las diez de la mañana, era trasladado a las oficinas de la Policía Local en la Cartuja, donde se le practicó la prueba de alcoholemia ante la evidencia de que iba ebrio. Fue entonces cuando se comprobó que a esa hora la tasa que presentaba seguía siendo elevadísima, lo que no deja lugar a dudas del origen del accidente.

Deberá pagar. La resolución del caso se hará por la vía rápida, es decir, no habrá que seguir el procedimiento habitual, sino que se oficiará un juicio rápido la próxima semana. Será entonces cuando J.J.R.J. dará ante el juez las explicaciones oportunas sobre lo acontecido. En paralelo, el Ayuntamiento está ya estudiando, a través de sus servicios jurídicos, pasarle al denunciado la factura de los perjuicios ocasionados al mobiliario público (básicamente el semáforo destrozado), los mismos que ayer se afanaban en reparar a la mayor brevedad los técnicos municipales para que todo volviese a la normalidad.

En este caso, además de por circular bastante ebrio, el conductor en cuestión deberá responder de por qué se saltó la prohibición de circular por la Avenida de la Constitución, que es peatonal y por la que sólo transita el tranvía.

  • 1