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El confidente del 11-M acepta un año de cárcel para intentar eludir la prisión

Francisco Javier Lavandera Villazón recalcó que había aceptado la pena para que su hijo de siete años no quedara solo, tras perder a su madre.

el 03 may 2010 / 11:33 h.

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El confidente asturiano en la trama de los atentados del 11-M, Francisco Javier Lavandera Villazón, aceptó hoy un año de prisión y el pago de una multa de algo más de 1.800 euros, al llegar a un acuerdo de conformidad con la Fiscalía antes del juicio que se iba a celebrar en el Penal 2 de Gijón por un delito de insolvencia punible, al no haber pagado a su abogada poco más de 445 euros.

Así lo confirmó el propio 'Lavandero' a los periodistas a la salida de los juzgados, quien recalcó que había aceptado la pena para que su hijo de siete años no quedara solo. A este respecto, añadió que su hijo ya había perdido a su madre y si él entraba ahora en prisión iba a quedar huérfano. "Si me voy a la cárcel, mi hijo se muere", dijo antes de añadir que confiaba en que se le conceda la suspensión de la pena al no contar con antecedentes previos.

También justificó que del dinero que cobró por los derechos de autor del libro, 3.000 fueron para impuestos y de la parte restante envió algo a "gente que lo necesitaba". Además, indicó que el abono a la letrada ya lo había hecho y recalcó que en su día ésta no quiso aceptar el dinero porque le faltaban 50 euros. "Yo cobro una pensión de 600 euros", remarcó.

'Lavandero' aseguró que por ser confidente le habían matado sus animales y que tuvo que irse de Gijón por los insultos que recibía, además de preguntarse por qué no se resolvió quién disparó contra él en su finca de Deva. Por otro lado, criticó que así es cómo se paga en España a un testigo protegido y felicitó irónicamente al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y al delegado de Gobierno, Antonio Trevín, por haber conseguido que él contara con antecedentes policiales.

"El haber relacionado ETA con el 11-M no se me perdona", dijo. También proclamó la inocencia del ex minero asturiano condenado por el 11-M, Emilio Suárez Trashorras, del que dijo que era culpable de traficar con explosivos pero que no habían sido los utilizados en los atentados de Madrid.

Según el relato fiscal, la letrada presentó la demanda contra el acusado el 17 de enero de 2006 por los honorarios no percibidos tanto como por la procuradora, 102,89 euros, como por ella, 342,98 euros.

Por su parte, el procesado recibió en mayo, junio y julio de ese mismo año las cantidades de 6.300 euros, 3.000 y 6.300, respectivamente, en virtud del contrato con una editorial para la publicación de un libro, 'A tumba abierta', en donde 'Lavandero' contaba su relato sobre la trama del 11-M. Por este motivo, con fecha 30 de noviembre de 2006 se dictó el embargo de los derechos de autor, a fin de satisfacer las cantidades adeudadas.

El imputado, pese a conocer el embargo, dispuso del dinero sin llegar abonar la deuda a la abogada, quien le había adelantado el dinero a la procuradora, por lo que es la única perjudicada en esta causa.

En un principio, la Fiscalía pedía para él por el delito de insolvencia punible, dos años y medio de cárcel, el pago de una multa de 4.320 euros y de una indemnización a la perjudicada de 445,87 euros.

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