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El conflicto entre el SAS y los farmacéuticos pone en peligro el suministro de fármacos

el 19 may 2011 / 19:56 h.

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Las relaciones entre Salud y los farmacéuticos siguen tensas desde que éstos rechazaran modificar el convenio que rige actualmente el pago de los medicamentos que los doctores recetan y ellos dispensan.

La Junta quiere sacar a subasta entre los laboratorios la prescripción por principio activo e imponer a las boticas que vendan el medicamento fabricado por el laboratorio que haga la mejor oferta. Ante la negativa de los farmacéuticos a que se controle su "capacidad de gestionar su almacén", el SAS dio el convenio por roto.

Los farmacéuticos sostienen que ellos no dejarán de dispensar medicamentos pero advierten que tras su rechazo al cambio que quiere la Junta, el SAS ha enviado al Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos una carta con "amenazas veladas" de devolver facturas que no pagará. Si se mantienen, avisa la patronal del sector, Ceofa, las boticas tendrán problemas para comprar nuevos fármacos cuando se agote su stock y por tanto "puede haber problemas de desabastecimiento".

La circular fue enviada el 12 de mayo y en ella, Salud recuerda que el convenio actual, que pese a ser denunciado por la Junta tiene dos meses de prórroga, exige a las farmacias cuando les llega una receta por principio activo dispensar el medicamento más barato y solo si no dispone de él o por "razones de urgente necesidad" puede vender otro, aunque el SAS paga el más barato.

En su carta, Salud dice haber "tenido conocimiento" de que la excepción prevista "se está utilizando de forma generalizada, lo que puede estar produciendo posibles errores de medicación" y advierte de que a partir del 1 de junio, y hasta que el 10 de julio expire la prórroga del convenio, serán estrictos y devolverán las facturas donde no se hayan cumplido esos requisitos.

El presidente de Ceofa, Ángel Pérez, denunció las "amenazas veladas" de impago que "no dañan a las farmacias sino a los usuarios", al dejar que su almacén se agote, así como al empleo de un sector con 13.000 trabajadores. Salud respondió que su carta solo recuerda la norma.

Pero a Ceofa le resulta sospechoso que el SAS recele ahora cuando lleva años permitiendo que los boticarios cambien el fármaco más barato por otro, cuyo coste diferencial asumen, "la mayoría de las veces a petición del paciente porque no le sentaba bien". Ven detrás una "presión" para que acepten la subasta de fármacos. Mantienen que si Salud quiere imponerla haga una ley. Consideran que vulnera la norma estatal porque no garantiza a los andaluces el acceso a la misma variedad de medicamentos que al resto de españoles. Por ello no quieren ser "cooperadores necesarios" a los que los laboratorios podrían demandar por "competencia desleal".

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