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El Consistorio podrá cerrar los bares con exceso de veladores

Los bares tienen un mes para renovar sus licencias de veladores, que serán sometidas a controles muchos más estrictos.

el 31 oct 2009 / 20:43 h.

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Los bares deberán garantizar espacio para el tránsito de peatones.

Los bares de la ciudad iniciaron ayer un enrevesado y estricto proceso de revisión de los veladores que concluye el 20 de noviembre. En un complejo entramado jurídico, con la normativa antigua en vigor y la nueva a punto de aprobarse, los establecimientos tienen un mes para pedir o renovar sus licencias, que serán sometidas ahora a un control mucho más riguroso: aquellos que causen molestias, que incumplan la ordenanza o que sean objeto de denuncias vecinales podrían perder el permiso para tener mesas y sillas en el exterior. Y el Ayuntamiento de Sevilla quiere incluso reforzar estos pasos. La Delegación de Medio Ambiente, que dirige Encarnación Martínez, ha introducido una alegación en la nueva ordenanza de actividades - a punto de aprobarse también definitivamente- para permitir que los técnicos municipales puedan ordenar que un establecimiento sea precintado por reiterados incumplimientos de sus límites en los veladores. La sanción no quedará así en una multa económica o la retirada de las mesas y sillas, que solía ser casi inútil dada la facilidad de los bares para sustituir los elementos, sino que podrá llegar al cierre del negocio.

La medida responde, según explicó la propia delegada de Medio Ambiente, Encarnación Martínez, a la necesidad de establecer nuevos mecanismos de control ante los incumplimientos de la ordenanza de veladores. Una postura que se enmarca en una nueva línea de trabajo del Gobierno municipal: reformar las terrazas, homogeneizar los veladores de las calles y establecer un nuevo marco regulador de la relación entre el interés de los hosteleros por sus negocios y el aprovechamiento de la vía pública.

La nueva ordenanza de veladores y esta modificación de la normativa de actividades vienen a reforzar el marco legal de esta actividad con la premisa de la "mano dura" contra las irregularidades anunciada por el propio alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, que anunció restricciones en la renovación de permisos.

En estos momentos, en la ciudad están autorizadas 708 comercios con 7.823 mesas. Y sin embargo, en el último año, según datos difundidos por el Gobierno municipal el pasado mes de julio, apenas se han precintado una treintena de veladores. Un panorama que el Ayuntamiento quiere alterar con las dos nuevas ordenanzas municipales.

Las sanciones establecidas en ellas oscilan entre los 600 y los 120.000 euros, pero sobre todo con este marco legal, el cumplimiento de los requisitos fijados en la ordenanza pueden condicionar el mantenimiento y la renovación de la licencia e incluso la continuidad del negocio que podría ser clausurado.

La nueva ordenanza.

Vía pública. En las aceras o calles peatonales en las que el ancho sea menor o igual a cuatro metros, no se podrá ocupar más del 50% de la superficie con veladdores. Si el acerado es superior a cuatro metros e inferior o igual a 5,5, la ocupación no superará el 60%.

Capacidad máxima. La capacidad máxima de las terrazas de veladores será de 25 módulos, lo que implica un aforo máximo para la terraza de 100 personas.

Demanda vecinal. Habrá una comisión integrada que se reunirá trimestralmente y de la que formarán parte cuatro concejales, la asociación de hosteleros, el Colegio de Administradores de Fincas y las asociaciones de vecinos, aunque éstas sin voto.

Opciones. Los negocios que tengan que renovar o pedir licencias tendrán ahora tres opciones: se pueden acoger a la anterior ordenanza de terrazas, pedir nuevos veladores de acuerdo con la nueva, aunque aún no esté definitivamente aprobada, o solicitar la adecuación de sus instalaciones a la nueva normativa.

No renovación. Las licencias se renovarán automáticamente excepto cuando se hayan iniciado procedimientos por molestias o perjuicios de la actividad, cuando haya un incumplimiento de la ordenanza, si no se ha abonado la tasa correspondiente y cuando estén previstas obras en la zona afectada por los veladores. De esta forma, los vecinos tienen la posibilidad de frenar la continuidad de un bar si es molesto.

 

 

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