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El Consistorio solo apuesta por Sevici como «transición» hacia la bici privada

El alquiler público de bicicletas se desploma en Sevilla con un descenso del 17,6% en 2013. «El sistema nunca ha pretendido acaparar gran parte de la movilidad ciclista de la ciudad», indican.

el 10 feb 2014 / 23:50 h.

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15483690 El alquiler público de bicicletas (Sevici) se desploma en Sevilla. El balance anual que elabora la Gerencia de Urbanismo constata el descalabro sufrido por este servicio en 2013, que se cerró con 750.000 alquileres menos (–17,6%) y la pérdida de más de 6.000 abonados (–12,6%). Las cifras no son nada halagüeñas en el fomento de la bicicleta pública en Sevilla, aunque no le quita el sueño al Ayuntamiento, que asocia tal descenso a un trasvase de usuarios hacia la bicicleta privada. De hecho, el balance municipal ahonda en que ese es el cometido final de Sevici, el de ser «un sistema de transición entre la bicicleta pública y la adquisición de la bicicleta privada para realizar la gran mayoría de los desplazamientos». La justificación no casa con las pretensiones iniciales del Sevici –ni las estrategias de otras ciudades europeas–, que era servir de complemento a la bicicleta privada y fomento de ese transporte. «Sevici no pretende acaparar toda o gran parte de la movilidad ciclista de la ciudad», insiste el informe, que aclara que tampoco podría asumirlo por su elevado costo. Para fortalecer esa postura, se apoya en los datos del Servicio Integral de la Bicicleta de la Universidad de Sevilla (Sibus) para indicar que el uso de la bicicleta pública «siempre ha rondado el 30%» de los viajes en los carriles bici de la ciudad «sin rebasarlo». Hasta confirman las conclusiones del último informe de Sibus, de noviembre de 2013, en el que trasladaron «la hipótesis» de que el descenso de Sevici se debía a que «el ciclista está pasando a comprar su bicicleta y usar ocasionalmente la pública». En cambio, interpreta tales conclusiones como «la efectividad de la función» de este sistema y no, como refleja el informe de la Hispalense, a un encarecimiento del servicio, que desde 2011 hasta ahora se ha visto incrementado de manera exponencial, con tres subidas que han supuestos que el abono anual haya pasado de 10 a 30 euros.Tampoco consta una política de trabajo para incentivar el uso de la bicicleta pública como ocurría durante el anterior mandato, donde se suscribían convenios de colaboración con entidades y asociaciones. La caída de abonados es otros de los puntos donde se detiene el balance. La memoria de Sevici constata que, al cierre de 2013, tenía 44.797 fieles, cuando en diciembre de 2012, era de 51.251 abonados. Noviembre fue peor, aunque si hay que remontarse más atrás en el tiempo no había una cifra tan baja de abonados desde hace 5 años (enero de 2009). Así, concluyen que hay una tendencia a la baja constante, en el que sólo se percibe algún pequeño repunte en septiembre, coincidiendo con el inicio de curso y actividades. Este descenso lo asocian, además de a ese trasvase a la bicicleta privada, a la crisis, que afecta a toda la población «y, en particular, al sector que utiliza más a menudo la bicicleta». Además, el Consistorio también justificó el descenso a «causas circunstanciales», como las vividas en marzo, donde se juntó la celebración de la Semana Santa –que limita el uso de las paradas– con 15 días con lluvia o riesgo de precipitaciones, una meteorología que reduce el uso de la bicicleta pública «entre el 40% y el 60%». No en vano, solo marzo acumula casi un tercio de los alquileres perdidos durante el año. Los datos globales, en todo caso, no se obtienen sólo por los malos datos en periodos de lluvia. El Sevici contabilizó 4.211.589 alquileres en 2013, la peor cifra desde 2008, que fue el primer año completo que cumplía un sistema que se implantó en julio de 2007. Además, sólo hubo un mes (abril), en el que se produjo un leve incremento con respecto al año anterior. Los 11 meses restantes se han registrado datos negativos en el uso del Sevici.

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