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El Constitucional prohíbe a unos padres educar a sus hijos en casa

Rechaza el recurso de una pareja de Torrox (Málaga) contra la escolarización obligatoria de sus hijos. Los progenitores defiende que los colegios constituyen un sistema de "obediencia y sumisión" que no buena "una educación bien hecha sino una cabeza bien llena".

el 16 dic 2010 / 21:06 h.

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El Tribunal Constitucional (TC) ha denegado a unos padres de Torrox (Málaga) la posibilidad de enseñar a sus hijos en casa sin escolarizarlos en un centro educativo oficial, al considerar que el modelo de enseñanza básica obligatoria legislado en España deja "excluida" la posibilidad de sustituir el colegio por las clases en casa en horario escolar y hasta los 16 años, edad mínima de escolarización obligatoria.

 

Los padres llevaron el caso al Constitucional después de que en 2003 un juzgado de Coín, a instancias de la Fiscalía, ordenara la escolarización obligatoria de sus hijos. Tras perder el recurso ante la Audiencia Provincial de Málaga, apelaron en amparo al TC invocando el artículo 27 de la Constitución sobre libertades educativas.

Sin embargo, en su sentencia hecha pública ayer, el Constitucional considera que la enseñanza por libre en casa sustitutiva al colegio "no está comprendida" en las libertades educativas declaradas en la Carta Magna. No obstante también subraya que la escolarización obligatoria hasta los 16 años como modelo de enseñanza tampoco viene definido en la Constitución sino que fue la opción diseñada en la Ley de Educación, una opción "constitucionalmente viable" que no vulnera derechos fundamentales pero que no es la única posible.

Por ello, el fallo matiza que "no cabe descartar otras opciones legislativas que incorporen una cierta flexibilidad al sistema educativo". Pero deja claro que el modelo legal actual de enseñanza obligatoria no permite sustituir el colegio por las clases en casa. La libertad de enseñanza se limita a la facultad de enseñar "libremente" fuera del horario escolar y sin "perjuicio" del deber de escolarización y el derecho a elegir el centro cuyo proyecto educativo se ajuste mejor a "sus preferencias pedagógicas y de otro orden".

En ese sentido, la sentencia también rechaza el supuesto de que la negativa a escolarizar fuera por razones morales o religiosas porque "la imposición del deber de escolarización" constituye un límite "constitucionalmente viable, que no afecta a derechos fundamentales de los padres e "incluso en el caso de que lo hiciera bahría de considerarse una medida proporcionada que encuentra justificación en la satisfacción de otros principios y derechos constitucionales".

La puerta abierta por la sentencia a pensar en otros modelos educativos dio pie a que los padres que presentaron el recurso exigieran un cambio al considerar que en el actual, los colegios constituyen un sistema de "obediencia y sumisión" y lejos de enseñar a los niños a ser personas autónomas y fomentar la igualdad, promueve la competetividad que a su juicio resulta una lacra para la humanidad.

En declaraciones a Efe, Florián Macarro defendió que los colegios transmiten valores contrarios a su ideología y "no tratan de dar a los alumnos una educación bien hecha, sino una cabeza bien llena". Por ello, en su caso, prefirió alejar a sus hijos de ellos y darles clase en casa de lengua, ciencias, matemáticas, idiomas y ética con la ayuda de otros padres y una maestra.

Relató que su hija le pidió voluntariamente ir al colegio cuando era pequeña pero decidió abandonarlo al cumplir 13 años porque "se aburría y no aprendía nada". Ahora, tanto ella como su hermano estudian música en un conservatorio de Francia.

Macarro destacó la importancia de que los padres participen activamente en la educación de sus hijos "con el objetivo de no dejarla sólo en manos de los especialistas" y abogó porque aquellos que "no quieran que sus hijos acudan a la escuela puedan disponer de otras alternativas". No obstante destacó la necesidad de que en estos casos haya un control por parte de vecinos o autoridades.

En cuanto a la enseñanza no obligatoria como la universitaria, consideró que "no es más que una continuación de la educación primaria en la que avanzan aquellos que tienen más posibilidades económicas mientras que el resto se queda atrás".

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