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Economía

El consumidor andaluz recela de los alimentos transgénicos

Un estudio sobre este asunto gana el Premio de Investigación Agraria de Unicaja

el 11 jul 2010 / 17:08 h.

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Macario Rodríguez, Braulio Medel y Melania Salazar, durante la entrega del galardón.

Están el punto de mira del desarrollo agrícola mundial aunque no se libran de la polémica, tampoco entre los consumidores andaluces. Los transgénicos fueron los protagonistas del la duodécima edición del Premio Unicaja de Investigación Agraria, que correspondió al trabajo ¿Los alimentos modificados genéticamente tienen cabida en nuestros mercados?: Un análisis desde la óptica del consumidor andaluz, realizado por un equipo en el que figura como investigador principal Macario Rodríguez y compuesto también por Samir Sayadi Gmada y por Melania Salazar.

Según explicó Rodríguez, entre los hallazgos más relevantes derivados de la investigación se ha encontrado, por un lado, que la evolución normativa de la UE en materia de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) "responde a una incorporación efectiva de las preocupaciones y demandas expresadas por la sociedad comunitaria".

De hecho, desde principios de los noventa, el avance en la Unión ha sido espectacular, aunque "el actual marco normativo que regula el uso de organismos y alimentos modificados genéticamente es el más restrictivo a nivel mundial". Por ello, a nivel comercial, tanto en Andalucía como en la UE, es prácticamente imposible encontrar alimentos transgénicos en el lineal del mercado, aunque recientemente se ha producido un hito en lo que a este tipo de alimentos se refiere a nivel europeo, tras la autorización del cultivo de la patata modificada genéticamente, eso sí, con fines industriales y para alimentación animal.

Pero sigue habiendo bastantes recelos en lo que a estos productos se refiere. Los riesgos que más preocupación despiertan son la posibilidad de contaminación genética y sus repercusiones, junto con el temor de que las multinacionales puedan acabar controlando totalmente el sistema mundial agroalimentario. Asimismo, conceden importancia a un posible aumento en el número de alergias por el consumo de estos alimentos.

Respecto a los beneficios más valorados se encuentran que los cultivos transgénicos pueden obtener mayores rendimientos productivos e importantes aplicaciones medioambientales que pueden ayudar a preservar el entorno. Además, valoran que los alimentos MG (modificados genéticamente) pueden presentar importantes mejoras en sus características funcionales.

Además, el estudio recoge que los consumidores andaluces tienen un nivel de conocimiento bastante limitado sobre los alimentos transgénicos, que depende de variables sociodemográficas y de opinión acerca de los mismos. "Mantienen una importante falta de confianza en las autoridades e instituciones gubernamentales en lo referente al control, información suministrada y etiquetado de los alimentos transgénicos", añade el análisis.

Respecto a esto último, los consumidores andaluces demandan un sistema de etiquetado que permita distinguir fácilmente los alimentos MG en el mercado y que, además, obligue a reflejar su procedencia si se producen a partir de animales criados con piensos MG.

"La disposición a consumir alimentos de este tipo depende, en gran medida, de la naturaleza de sus alegaciones beneficiosas y de la tipología de modificación genética, y la aceptación de los mismos está condicionada principalmente por la percepción de los riesgos y beneficios asociados", asegura Rodríguez.

Así, respecto al grado de modificación genética, utilizando como ejemplo un preparado de pollo con verduras, se ha podido apreciar que la desconfianza de los consumidores hacia las modificaciones en animales (pollo MG) es mucho más acusada respecto a la de plantas (verdura MG) u otro tipo de aplicaciones alimentarias (conservantes y alimentación animal con piensos transgénicos).

Además, la aceptación es considerablemente mayor cuando el producto ofertado no es un alimento sino que se trata de un producto medicinal, como un vacuna MG.

En cualquier caso, los consumidores prefieren los alimentos convencionales, aunque la percepción que éstos tienen acerca de los alimentos transgénicos de segunda generación, con propiedades beneficiosas para la salud, no es tan negativa.

"Se ha detectado la existencia de un posible nicho de mercado para las producciones MG", afirma el estudio.

"Se hace indispensable suministrar a la sociedad andaluza información clara y trasparente, lo que junto con una adecuada planificación, coordinación y retroalimentación entre las administraciones públicas, el sector agroalimentario, la comunidad científica y, por supuesto, la sociedad, ayudaría a los consumidores a tomar decisiones consecuentes con sus preferencias", sentencia el informe.

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