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El costurero de la flamenca le soluciona cualquier percance con su traje

¿Se le ha roto el dobladillo del traje de flamenca, o la manga se cae y le está amargando el día? Pues para aliviar estos problemillas está el Costurero de la Flamenca, un taller donde la Feria roza Los Remedios, porque está en la Avenida Ramón de Carranza, perpendicular a la calle Chicuelo.

el 23 abr 2010 / 19:32 h.

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En realidad se trata de un módulo que la empresa Molina Moda Flamenca coloca para solucionar (¡y gratis!) esos percances imprevistos con el traje de flamenca que le pueden ocurrir en cualquier momento mientras disfruta de la Feria: que si la cremallera rota, que si un volante que se engancha o una costura que se descose...


La idea surgió hace unos años, mientras el director de la empresa, Paco Molina, se encontraba en una caseta y presenció cómo se le rompía el traje de flamenca a una chica que era de Castilleja de la Cuesta. "Lo primero que pensé es que la chica se tendría que ir de la Feria y que el percance le había fastidiado el día". En ese momento pensó que si hubiera un taller en la Feria que se dedicara a arreglar este tipo de percances, la gente solucionaría el problema en un momento y continuaría disfrutando de la fiesta como si tal cosa.

Tiempo después Paco habló con la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, y le comentó la posibilidad de montar un taller de costura en la feria con la idea de solucionar aquellos contratiempos. Sólo necesitaba que el Ayuntamiento le concediera la ubicación, el resto era cosa suya.

Y así lo hizo. Desde hace tres años, un módulo en cuyo interior se encuentran dos máquinas de coser, un vestidor y una mesa con un par de sillas, es el escenario al que cada día se acercan alrededor de 90 atribuladas almas para que las dos modistas que allí velan por los volantes le arreglen el traje y así poder seguir disfrutando de la Feria, del baile, del rebujito y de lo que se encarte sin preocupaciones de ningún tipo.

El primer año que el taller se llevó a cabo (2008) se ubicaba en la Avenida de Afredo Kraus, junto al puesto de la Cruz Roja. El problema es que estaba muy alejado del recinto, y la flamenca que llevara el traje muy roto tenía que atravesar el Real entero hasta llegar al taller. Por ello, los dos últimos años se ha situado en un punto más céntrico y a la vista de todas aquellas personas que necesiten hacer uso de esta UVI móvil de los lunares y los faralaes.

La idea no sólo es original y práctica sino que, según cuenta Paco, "tengo entendido que es el único taller de costura que hay en una feria de toda Andalucía". Ésta es la razón por la que en más de una ocasión algunos ayuntamientos le han pedido que abra una sucursal, pero Paco se ha negado. "Esto lo hago por y para Sevilla, para devolverle a Híspalis todo lo que nos da, y para que la gente que viene a la Feria pueda disfrutarla aunque tenga algún accidente con su traje de flamenca."

El dato más significativo quizás sea que, además de ser práctico y útil, el arreglo es totalmente gratuito. Sólo tiene que llegar, decir su código postal y el arreglo que necesita y, a continuación (respetando unos turnos según el orden de llegada), pasar al vestíbulo en que se quita el traje y se pone una bata que le facilitan, mientras espera a que te arreglen el vestido. En unos minutos el traje estará como recién salido de la tienda y podrá volver a la caseta a continuar la sevillana que dejó a medias. Pues sí, ha leído bien, resulta que Paco Molina es, además de emprendedor, poco menos que santo.

Y otro detalle: es un taller para trajes de flamenca, pero en alguna ocasión han arreglado algún atuendo masculino. "A veces han venido caballistas a que les cosamos el pantalón, pero el taller está pensado sólo para las flamencas". Así que a bailar, que ya no sirve como excusa el miedo a un mal enganche.

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