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El Cristo del Museo estrena epidermis

La restauración practicada por el IAPH hace aflorar nuevos regueros de sangre y señales de la flagelación en la policromía del Crucificado

el 29 ene 2013 / 13:10 h.

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Regueros de sangre inéditos, latigazos en las ingles ocultos hasta ahora por el progresivo oscurecimiento de la imagen… Al Cristo de la Expiración del Museo le han aflorado en su piel morena nuevas y desconocidas señales de la pasión. La compleja restauración llevada a cabo durante los últimos ocho meses por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha permitido devolver al Crucificado de Marcos Cabrera (1575), “pieza excepcional del manierismo andaluz”, su belleza y prestancia original.

La intervención no ha sido fácil, tanto que hasta el consejero de Cultura y Deporte de la Junta, Luciano Alonso, tildó ayer esta restauración de “todo un desafío” para los técnicos del Instituto. El primer paso consistió en indagar las causas del deterioro estético que padecía la imagen, víctima de un alarmante ennegrecimiento en los últimos años a pesar de algunas intervenciones recientes (en el año 1990 por el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes culturales de Madrid y otra de urgencia en 2008 por el imaginero Luis Álvarez Duarte tras sufrir un accidente cuando era colocado en el paso procesional). Para ello el IAPH empleó una innovadora técnica no destructiva, la fluorescencia inducida por láser, que permitió mediante un barrido electrónico de la policromía de la imagen extraer muestras sin necesidad de tocar la obra. Esta técnica reveló que la alteración del aspecto estético del Crucificado se debía al oscurecimiento de las capas de barniz aplicadas sobre la imagen en anteriores intervenciones.

En concreto, según explicó el jefe del centro de intervención del IAPH, Lorenzo Pérez del Campo, la restauración ha consistido básicamente, amén de en una “limpieza muy superficial”, en el redescubrimiento de la policromía actual de la escultura, aplicada a finales del siglo XIX por Gutiérrez Cano, cuya apariencia estaba modificada como consecuencia de la aplicación de dos capas de barniz alterado. “El trabajo se ha centrado en levantar esas dos capas de barniz y, gracias al esfuerzo del laboratorio de química del Instituto, en seleccionar el barniz más adecuado para aplicar a la escultura”. Después de someter varios materiales a rigurosos ensayos de envejecimiento acelerado , el barniz seleccionado presenta un magnífico comportamiento frente al envejecimiento natural, lo que preservará de forma conveniente a la imagen de la acción de los agentes atmosféricos.

La restauración se complementará, a partir de octubre, con la entrega de un programa de mantenimiento y de un plan de conservación preventiva que obligará a la hermandad a tomar medidas para evitar la contaminación medioambiental en la capilla. El hermano mayor del Museo, Alfonso Gentil, confesó ayer durante el acto de presentación de la restauración del Crucificado, celebrado en el Museo de Bellas Artes, sentirse “sobrecogido” ante la riqueza de la policromía revelada tras la intervención.

Rodeados de murillos, la imagen permanecerá expuesta en la sala V del Museo Bellas Artes, justo bajo la cúpula de la antigua iglesia del convento de la Merced, hasta el próximo viernes 1 de febrero, cuando la hermandad procederá a trasladar al Crucificado, realizado en pasta de papel policromado, hasta su capilla a hombros de sus hermanos y después de rodear la Plaza del Museo.

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