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El CSIC investiga si un científico de Doñana alteró las muestras de un estudio

El veterinario detectó una bacteria en aves transmitible a hombres, pero la alarma saltó cuando otras pruebas en paralelo dieron resultados distintos

el 26 feb 2012 / 18:14 h.

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El Comité de Etica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) investiga si el veterinario Jesús Angel Lemus, que actualmente trabaja con una beca postdoctoral de la Junta en la Estación Biológica de Doñana (EBD) y es experto en patógenos en aves, ha alterado los resultados de unas muestras analizadas correspondientes a la investigación que estaba desarrollando sobre la presencia de hongos, bacterias y virus en cotorras de la ciudad de Barcelona.

En concreto, en abril de 2011, Lemus detectó en las muestras recogidas sobre esta especie en la ciudad condal que el 50% de los ejemplares analizados presentaban una infección por una bacteria transmisible al hombre. Sin embargo, análisis realizados paralelamente sobre estas mismas muestras ofrecían datos que “no concordaban”, según explicó ayer a Europa Press el director de la Estación Biológica de Doñana, Fernando Hiraldo. Hiraldo conoció el caso tras una reunión mantenida con el supervisor de Lemus, José Luis Tella, y otros investigadores, quienes expresaron “sus dudas” sobre las muestras.

El veterinario, que lleva trabajando en la EBD desde hace un año, ha publicado varios artículos en revistas científicas sobre su estudio en cotorras en Barcelona, que según los datos extraídos podría “suponer una amenaza” para la salud pública, según adelantó ayer El País. Hiraldo advirtió de que esta situación de incertidumbre “había que dilucidarla”, por lo que se dio traslado al Comité de Etica del CSIC. Resultados distintos. En octubre del pasado año y tras cotejar las muestras de los análisis de Lemus con otros realizados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Hiraldo y otros investigadores trasladaron al veterinario la situación y la existencia de “errores” en los resultados de los análisis sobre las mismas muestras. Se realizaron las pruebas dos veces con resultados diferentes.

Esto, según el director de la EBD, puede deberse a diversos factores: “un error en el método empleado de estudio, en la trascripción de resultados o un fraude intencionado por falta de ética” del responsable. La investigación abierta baraja una de estas tres posibilidades, pero todaía “hay que aclararlo”, dice un prudente Hiraldo, que pide no culpar de antemano a nadie.

En una reunión posterior, y con las muestras y los análisis por delante, Lemus se mostró “ofendido” por las dudas que vertían sobre su trabajo y abandonó la reunión. Desde entonces se encuentra de baja. Ahora el Comité de Etica tendrá que ahondar en el asunto, ya que según los estatutos del Consejo, su obligación es “dilucidar y hacer lo que haya que hacer y llegar donde haya que llegar para solucionar esto”. Para esta misión, el Comité, según Hiraldo, deberá utilizar a científicos “no contaminados”, esto es, “ni amigos ni enemigos del científico investigado” pues debe ser un proceso externo y lo “más objetivo” posible con personas que “no se dejen influenciar por cosas personales”.

“Lo peor que le puede pasar a un científico es encontrarse a su lado un posible fraude”, lamentó ayer Hiraldo, que junto a otros investigadores comparten con Lemus estudios publicados en prestigiosas revistas como Science o Plos.

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