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El cuarto milagro bético, ante la realidad

El Betis se resiste a quedarse en Segunda y sigue empeñado en prolongar el milagro que le lleve de nuevo a la máxima categoría. De momento, es tercero.

el 05 jun 2010 / 23:17 h.

Cuarta agonía consecutiva del Betis y también cuarto milagro consecutivo, a partir de que Pavone abrió el fortín del Numancia. El Betis vuelve a dormir en posición de ascenso, pero, en efecto, esto es literalmente… por milagro. Un sueño que toca confrontar con la cruda realidad de hoy: entre Cartagena e Irún.

Mientras el Hércules y el mismo Levante no se resbalen en sus visitas de hoy a Cartagena e Irún, el cuarto milagro de Heliópolis sólo sirve, de momento, para atrasar unos días lo que ya sí parece inevitable: el ascenso de la Real Sociedad, definitivamente el equipo más regular y menos malo de esta caótica segunda categoría.

Entretanto, los milagros o milagritos se siguen sucediendo por el barrio de Heliópolis. Allí, un equipo feble y agarrotado se ve alzado (y a la par, casi fagocitado) por la inmensidad de su afición. Pero, ¿hasta qué punto puede servir todo esto al Real Betis Balompié, Sociedad Anónima Deportiva...?

De momento, y no es poco, sirve para que el mundo se asombre y el mundo contemple esa verde inmensidad de la gigantesca afición del Betis. Que venga el que quiera a valorar esto, que se vea cómo decenas de miles de gargantas quebradas por la angustia y los sufrimientos se unen en el sordo nombre del Betis, el Betis de la Bética.

Hagamos una afición tal, que el mundo nos tome por locos, parece ser la consigna de 50.000 personas que respiran en verde, un Pueblo verde de Dios para el que no existen mares rojos, con sólo una tierra prometida: que es el Betis, que es ser bético, los béticos.

Y tras la demostración del pueblo de la Bética, ¿qué hay? Un equipo quizá ensimismado al verse en una situación que no merecía ni esperaba, justo cuando sus figuras no están. Una plantilla que, caso de ascender, necesitaría lavado y centrifugado. Un cuerpo directivo para cuya gestión toda crítica resulta válida. Bandas de notables que se enfrentan a advenedizos con ínfulas… y viceversa.

Milagro a milagro, de asombro en asombro, el Betis duerme en ascenso. Un sueño al que llega en brazos de su afición. Un sueño a la espera de lo que ocurra en Irún y, sobre todo en Cartagena, donde el Hércules va a tener que apelar a todas sus reservas de valor. Si la realidad puede con la Corte de los milagros del Betis, mucha realidad tiene que ser.

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