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El cuento de la buena pipa

Todos recordamos nuestra desesperación de niños cuando algún mayor con vocación de peñazo nos preguntaba si queríamos que nos contara el cuento de la buena pipa y, al recibir nuestra respuesta, seguía: no te digo ni que si, ni que no, digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

el 16 sep 2009 / 03:47 h.

Todos recordamos nuestra desesperación de niños cuando algún mayor con vocación de peñazo nos preguntaba si queríamos que nos contara el cuento de la buena pipa y, al recibir nuestra respuesta, seguía: no te digo ni que si, ni que no, digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa. Y así hasta que la letanía lograba hacernos llorar o perder los estribos. Pues esa cantinela es la que, al parecer, están dispuestos a entonar indefinidamente y hasta la extenuación unos pocos padres y unos pocos jueces con la asignatura Educación para la Ciudadanía.

Preparémonos para lo peor porque, cuando ya se haya olvidado de donde venía todo esto, ellos seguirán erre que erre, tan varados como las figuras de la riña a garrotazos de Goya, tan decididos a arremeter, como el Don Quijote de Doré, contra los molinos de viento. Han asimilado las técnicas del macartismo, que entonces fueron, a su vez, tomadas de las de la inquisición, de la misma manera que ésta se las había cogido a los nominalistas medievales los cuales la adoptaron de los sofistas griegos. Nada arredrará a estos cruzados de la causa.

Dará lo mismo que unos tribunales sigan emitiendo sentencias que favorezcan o al menos no obstaculicen la enseñanza de la asignatura: ellos buscarán otra rendija, advertirán un resquicio, excavarán una nueva trinchera desde la que defender su decisión irreductible. Podrán hacerlo porque, a todas las triquiñuelas anteriores, han añadido un elemento nuevo; hasta ayer mismo quienes pretendían salvaguardar la pureza del mundo encadenaban un rosario de preguntas, creaban la ilusión de un interrogatorio: ahora, la pregunta es siempre la misma, como en el cuento de la buena pipa porque, en realidad, es un mero recurso metodológico. En realidad su interrogante es ¿por qué hemos de ceder el poder?

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