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El cuidado del campo y un verano más suave reducen el riesgo de incendios

El buen estado de limpieza de las fincas evita que los pastos prendan por los descuidos, la causa más habitual de los fuegos. La Policía de Medio Ambiente no ha registrado aún ninguno de grandes dimensiones en la provincia.

el 09 ago 2013 / 23:11 h.

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INCENDIO EN UN OLIVAR AFECTA A UNA URBANIZACIÓN DE ESPARTINAS (SEVILLA)Que el verano esté registrando unas temperaturas más suaves que otros años, cuando se esperaba que fuese más caluroso, está teniendo una consecuencia muy positiva: por ahora no se ha producido en Sevilla ningún gran incendio de los que cada verano devoran hectáreas y hectáreas de campo. La impresión que tiene la Policía de Medio Ambiente es que, junto al descenso del peligro al no hacer tanto calor, la gente ha sido más precavida. El invierno lluvioso hacía presagiar que el riesgo sería mayor al haber más vegetación, pero en sus inspecciones a las fincas rurales los agentes han encontrado una situación mejor que otros años, con cortafuegos bien hechos y pastos segados. Eso dificulta que prendan con los descuidos, que siguen siendo la principal causa de los incendios. Es la impresión que tiene la subinspectora responsable de uno de los subgrupos de la Unidad de Policía Nacional adscrita a la Junta de Andalucía, que comparte con la Guardia Civil las competencias en Medio Ambiente –y con ellas las de la prevención de incendios–. En Sevilla son 13 los policías que se ocupan de asuntos medioambientales –de los 78 de Andalucía–, que en el primer semestre de este año realizaron 68 inspecciones en zonas rurales. “La impresión es que hay menos denuncias en comparación con otros años” por falta de cuidado en los terrenos, explica la subinspectora, que aclara que “el que tiene una finca en el campo sabe que tiene que quitar los rastrojos y mantenerla cuidada de cara al verano”. Pero, como en todos los ámbitos que vigila esta unidad, si no se hace hincapié en las inspecciones –y en las sanciones–, la gente se deja ir. Por eso la misión de estos policías es realizar inspecciones aleatorias en las que verifican si los cortafuegos miden lo que tienen que medir –normalmente cinco metros– y están de verdad libres de vegetación; que los pastos están recortados y que no se acumulan rastrojos que puedan prender al menor descuido, que siguen siendo las principales causas de fuegos en toda Andalucía. “Vigilamos sobre todo las zonas sensibles por el estado de la vegetación y por la presencia humana, porque la inmensa mayoría de los incendios se siguen debiendo a accidentes o imprudencias, como las quemas de rastrojos sin cumplir las medidas de seguridad o los cigarrillos” que se arrojan al suelo sin apagar, explica José Antonio Varela, director general de Interior, de quien depende la policía autonómica. El responsable del cuerpo destaca, no obstante, que el 73% de los incendios forestales que se investigan en Andalucía se esclarecen, es decir, se determina su origen y, en su caso, se localiza al autor. En Sevilla no se investigó ninguno porque no los hubo sospechosos ni de la suficiente entidad, según explican fuentes de la consejería. Otra pata de la labor de prevención son las barbacoas, en las que la labor de muchos años también está dando frutos, en opinión de la subinspectora. En verano están absolutamente prohibidas en Sevilla por el elevado riesgo de que provoquen incendios, aunque hace unos años era fácil encontrarlas en los días de campo. “Este año no hemos puesto ni una multa”, explica la responsable policial. “Solemos ir por las zonas en las que sabemos que los vecinos de los pueblos van a pasar el día, como en algunas fincas de la Sierra Norte, y a veces a principios de verano se ponían multas. Pero en cuanto se multaba una vez se corría la voz, y la siguiente ya no había nadie haciendo fuegos”. La subinspectora cree que es normal que en las actividades que no han tenido control los ciudadanos se relajen aunque sepan que están prohibidas, pero asegura que la concienciación cuando se adoptan esos controles es rápida. Este verano han tenido un aliado en algunos ayuntamientos, que también temerosos de que se diesen las condiciones idóneas para los incendios forestales han lanzado bandos para recordar la obligación de cuidar los terrenos rurales y avisar de que, en caso contrario, se adoptarían medidas que luego se cobrarían al propietario. Es lo que hizo, aún en abril, el Consistorio de Guillena, que editó un bando en el que daba a los vecinos 15 días para limpiar sus solares so pena de ser multados. Prevenir fuegos, aunque es la principal estos meses, no es la única labor de la policía medioambiental. Evitar los vertidos ilegales –sobre todo de empresas–, vigilar cómo se deshacen de los residuos los talleres de coches, inspeccionar los sembrados para asegurarse de que los productos que emplean no son nocivos o proteger las especies naturales también están entre sus cometidos.

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