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El curro de 65 horas semanales

Al principio me lo tomé como una broma, de mal gusto, claro, pero luego resultó que no, que era verdad y que en el Parlamento Europeo se iba a debatir la posibilidad de ampliar hasta 65 el tope de horas de trabajo semanal.

el 15 sep 2009 / 06:21 h.

Al principio me lo tomé como una broma, de mal gusto, claro, pero luego resultó que no, que era verdad y que en el Parlamento Europeo se iba a debatir la posibilidad de ampliar hasta 65 el tope de horas de trabajo semanal.

Una propuesta a la que nuestro país, con racional criterio se opone, pues sería absurdo que ahora que nos planteamos en serio la conciliación de la vida laboral y familiar, se vuelvan a regresivas posiciones en las que el trabajador pueda ser literalmente explotado, lo que es más factible en épocas de crisis, viéndose sometido no a trabajar para vivir sino a vivir para trabajar, viéndose, en definitiva, obligado, por necesidades y presiones económicas, a llegar cinco o incluso seis días a la semana a su casa no para participar de la educación de sus hijos y disfrutar de una saludable vida familiar, sino con ganas de morirse y acostarse para volver a la rutina el día siguiente.

Sinceramente creo que imágenes como la descrita son propias de la época de la Revolución Industrial. Sueldos dignos, salarios mínimos suficientes y ajustados a los incrementos reales de IPC y horarios justos y adecuados de trabajo es por los que debería velar una unión Europea de auténtico progreso.

Mas está visto que en la vieja Europa de cuando en cuando rebrotan posicionamientos decimonónicos, como los que ahora pretenden que la parte más débil, el sufrido currelante, sea la principal víctima de lo que se quiere, encima, vender como avance social.

Porque la primera pregunta, ante la propuesta, tendría que ser ¿trabajar tanto para qué, si luego no se tendría tiempo de disfrutar del amargo fruto de esa esclavitud disfrazada de relación laboral? La segunda interrogante ¿Cómo narices se podría combatir el descenso de natalidad si no habría tiempo ni ganas de hacer niños? Ni el acicate económico de gobierno sería suficiente, pues acabaríamos hasta con el sábado, sabadete. Una tragedia nacional.

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