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El dédalo originario de la aventura

el 24 nov 2011 / 11:31 h.

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Mantener 25 años una marca dentro de la industria del ocio no es tarea fácil. Tan difícil es mantenerse en la cima como no caerse al vacío con el paso del tiempo. Tendría que estar premiado el llegar a unas bodas de plata con un personaje que se ha abierto camino como un zapador en el inicio de cualquier batalla. Firme, recto y vestido del color de la esperanza, The Legend of Zelda: Skyward Sword  aterriza en Wii como el juego más completo que ha pasado por la consola en sus cinco años de vida.  Un homenaje en toda regla a la saga y la consola que ha marcado un camino pionero en la industria y que agota sus días antes del estreno en 2012 del nuevo hardware de Nintendo, la Wii U.Un Zelda siempre llega a la parrilla de estrenos precedido de una  expectación inusitada. La saga lo merece y Miyamoto ha cuidado día a día y con mesura a la niña de sus ojos, poniendo al servicio del juego lo mejor de la compañía durante estos cinco años de desarrollo.

Con The Legend of Zelda:  Skyward Sword, Miyamoto responde a la cantidad de preguntas que ha dejado el juego en estos años de abolengo, como el nacimiento del hechicero Ganondorf, el origen de triángulo anhelado que todos los mortales quieren tocar para cumplir sus sueños (trifuerza)  y la forja de la espada maestra. Todo lleno de cambios de registros y escenarios flotantes en un universo con paisajes pictóricos inspirados en la obra del pintor impresionista Paul Cèzanne. Jugar sobre ese tapiz impregna los gráficos de una tonalidad cromática inusual y hace que la jugabilidad sea única, y de camino se esconda con matrícula de honor las carencias que Wii tiene en sus gráficos.Una historia que arranca en una academia de caballeros donde Zelda y Link conviven con otros compañeros.  La llegada del fin de curso hará competir a Link en una carrera aérea con un pelícaro para poner el broche a un curso duro e intenso.

En plena celebración Zelda es absorbida  hacia un mundo inferior por una criatura azabache……
Y a partir de ahí arranca la magia que otorga la siembra de un cuarto de siglo. Un legado que ha ido dando saltos en el tiempo,  creciendo y madurando como el buen vino y que Nintendo pone en la manos del jugador con el Wii Motion Plus para hacer la jugabilidad más apetecible que se ha visto en años en esta consola, que se intercala con la multitud de nuevas mecánicas de juego, dándole más atrevimiento y frescura con respecto a otros títulos de la franquicia.

El control de movimiento que otorga el mando le da un realismo total al juego e influirá en la forma de ejecutar las artes de la espada. El sensor giroscópico del mando es capaz de detectar 1.600 ángulos de giro por segundo, por lo que lo convierte en el arma perfecta.
Pero no solo las armas sirven para vencer. El estudio del adversario es fundamental antes de tomar cualquier decisión ofensiva, y todos los enemigos tendrán un comportamiento diferente al anterior, por lo que cobra vital importancia la observación y la inteligencia, antes de tomar cualquier ataque. 

El jugador también dispondrá de objetos que ofrecen múltiples acciones con un simple movimiento de mano, pero la habilidad para disparar una flecha o manejar con certeza un látigo a la hora de pelear requerirán de cierta maña.
The Legend of Zelda:  Skyward Sword es una carta de amor a la historia de la saga. Los amantes de esta serie se verán premiados con creces ante la cantidad de alusiones al pasado de la historia: el origen de la leyenda, guiños continuos a personajes y juegos anteriores, escenarios que resultarán de lo más familiar... Todo un cúmulo de aciertos para abrochar un año en el que Nintendo ha homenajeado una marca y un camino a seguir. Una maravilla tanto visual como sonora que lo convierte por méritos propios en uno de los mejores juegos del año.

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