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El definitivo diseño del Salón encara su recta final

La plaza de España de Écija afronta el penúltimo cambio de muebles tras años de polémica

el 10 abr 2011 / 17:56 h.

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Los operarios trabajan en el acceso al aparcamiento

Las obras en la plaza del Salón no paran. Operarios municipales están cambiando por vallas transparentes las chapas que, desde su inauguración, hace cuatro años y medio, delimitan las entradas y salidas de los vehículos del aparcamiento subterráneo de la emblemática plaza mayor astigitana.


Las chapas se cambian por el cristal blindado que se ha retirado de la anterior cobertura que tenía la piscina romana del Salón, ahora abierta al público y protegida por una nueva estructura que impide su deterioro y permite contemplarla. “Aquí no se tira nada, estamos reciclando”, ríe uno de los  operario de la plaza ecijana.


El cambio en las entradas y salidas de vehículos del parking no va a ser el único que se acometa en las próximas fechas. También está previsto eliminar los dos bloques en la explanada por donde acceden al aparcamiento subterráneo los peatones, uno en la esquina más cercana al edificio del Ayuntamiento y el otro a la altura de la calle San Francisco y de la iglesia del mismo nombre.


No se ha avanzado qué tratamiento van a tener estos últimos. Sí se sabe que, al igual que el cambio en el tratamiento de los restos del estanque romano y el de las vallas en los accesos de coches, ha pasado por la comisión de patrimonio y que las tres obras no se llevan a cabo de forma aislada sino que son las tres patas de una actuación integral de cambio en la plaza mayor ecijano.


Para el alcalde, Juan Wic (PSOE), se está “en el proceso de lo que yo dije cuando estábamos en plena polémica de la plaza: aquí nos hicieron una obra y a partir de ahí nosotros teníamos que hacer nuestra plaza y eso es lo que estamos intentando hacer, que esta sea la plaza de la mayoría de los vecinos de Écija y un espacio espectacular para todo el que nos visite”.


Wic justifica las obras que lleva a cabo el Ayuntamiento en el hecho de que los elementos sustituidos –cobertura del estanque romano y acceso de vehículos y peatones– crean “problemas de tránsito en la plaza” e incluso distorsiones en la movilidad y la visibilidad. “Cuando tú vas a un espacio tan amplio e importante como este y encuentras cosas que te chocan, quiere decir que no se ha actuado bien en ese espacio”, reconoce el primer edil.

errores reconocidos. “Después de todas las incidencias que se dieron en la obra [la plaza debió estar terminada en mayo de 2007 y el Ayuntamiento no dispuso de ella hasta diciembre de ese año, penalizaciones y quiebra de la empresa adjudicataria por medio] hubo determinadas zonas donde se vio que la actuación no fue la más adecuada, y no hablo de que nos parezca una cosa bonita o fea, que son conceptos totalmente subjetivos”, apunta el regidor astigitano. Los cambios que ahora se llevan a cabo, previos además a la Semana Santa y a la instalación en el Salón de la Carrera Oficial, se unen a la eliminación de las láminas de agua por parterres, la sustitución de la instalación eléctrica y la colocación en la única fuente que queda de dos de las emblemáticas ninfas de la fuente original de la plaza de España. Los cambios, que son los penúltimos a falta de modificar los accesos peatonales, han dejado una plaza muy distinta a la que el arquitecto Félix Pozo diseñó y, por supuesto, no tiene ningún parecido a la que se inauguró allá por el mes de diciembre del año 2007.

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