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El delicado paso del tiempo

el 04 feb 2013 / 18:10 h.

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MAUS 2013 ***
Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla. Lugar: Auditorio del CICUS. Urueña Trío 30 enero. Poesía medieval femenina: De las trobairizes al Códice de las Huelgas. Un Cavalier di Spagna 31 enero. El canto del caballero: Música del siglo XVI para tecla, arpa, vihuela y flauta. Quito Gato y Luciana Elizondo 1 febrero. El jardín de las Hespérides: El arte de la variación en Eapaña. Siglos XVI y XVII.

En Sevilla la música no triunfa si no es gratis o en el Maestranza o se programa en el FeMÁS; esta iniciativa de la extensión cultural de la Universidad y Zanfoña Móvil corre el peligro de desaparecer, a pesar de lo apropiado que es su carácter didáctico y divulgativo para una institución académica, más cuando como en esta edición se hace un repaso cronológico por la música esencialmente española desde el Medievo al Barroco pasando por el Renacimiento.

Los veteranos Luis Delgado y Cesar Carazo nos introdujeron en composiciones de mujeres de los siglos XI a XIV: trobairizes occitanas como Beatriz de Día, poetisas andalusíes como Yusuf al-Berberiyya, autoras sefardíes y religiosas como la imprescindible Hildegard von Bingen, o manuscritos conventuales del Códice de las Huelgas. Un repertorio que el polifacético e inquieto Luis Delgado documentó con profusa retórica pero que en la práctica sonó tan descafeinado y convencional que desdibujó las particularidades y diferencias de estilos. El canto delicado de Carazo pero insuficiente en agilidades y cambios de registro, unido a la falta de creatividad en la percusión e instrumentación dieron como resultado un concierto esencialmente monótono.

Tampoco fue apasionante la propuesta del grupo de Fernando Paz, Un Cavalier di Spagna. Recercadas, pavanas, diferencias y fantasías de autores renacentistas tan imprescindibles como Diego Ortiz, Antonio de Cabezón o Alonso de Mudarra, que demandaban un tratamiento más flexible que el rígido y muy apagado con el que atacaron Paz en las flautas, Laura Puerto al arpa y órgano, y Ramiro Morales a la vihuela. Lo mejor recayó en los dúos de estos últimos, a pesar de una pulsación no siempre precisa de Puerto y un tañido poco entusiasta de Morales.

La música se hizo por fin viva con la tercera velada, con Quito Gato y Luciana Elizondo en otra estancia del CICUS más recogida y con mejor acústica, y un programa en torno a la glosa del primer Barroco en el que salpicado de versos de Góngora, Lope de Vega y Quevedo pudimos escuchar folías, jácaras, fandangos y otras piezas de compositores como Hernández de Huete o Santiago de Murzia. La voz cálida, bellísima y tan en estilo de Elizondo, incluido un Baxel de Bataille que ya hubiese querido para sí Polanski en Piratas, acentuó su encantador frotado de viola de gamba en perfecta comunión con la cuerda pulsada de Gato. Música interpretada con cariño, creatividad, entusiasmo y energía que desembocó en unos Canarios de Gaspar Sanz ideales para ser bailados por gauchos, y una canción tradicional argentina que Luciana entonó en otro estilo más adecuado pero con igual belleza y singularidad.
 

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