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El derbi marcará la temporada

el 06 jul 2011 / 21:05 h.

El sorteo teledirigido del calendario deparó la bomba del verano: Betis-Sevilla para empezar la Liga, el derbi más tempranero que habrán visto los tiempos (domingo 21 de agosto, eso es fijo porque el Sevilla juega el jueves 18 Europa League) y la tercera vez que sirve para estrenar la temporada, pues ya hubo derbi inaugural en la 1963/64 y en la 1987/88, en ambos casos con victoria final del Betis, la primera en el Benito Villamarín (3-1) y la última en el Sánchez Pizjuán, con Azkargorta y Mortimore en los banquillos, en la única ocasión en que los eternos rivales se han enfrentado -Trofeos Ciudad de Sevilla al margen-, en plenas calendas de agosto, pues ese partido de 1987 se disputó el día 30 y acabó con victoria verdiblanca por 1-2, con goles de Ramón para los locales y el difunto José Luis Vara y Quico para los visitantes, que aún contaban en sus filas con Diego Rodríguez.

- Regeneración y nuevo ciclo. El del próximo día 21 de agosto se presenta de lo más interesante, con un Betis recién ascendido y en pleno proceso de regeneración a todos los niveles y un Sevilla que estrena ciclo, entrenador, delegado, médico, nutricionista... y se presentará con un montón de caras nuevas después de la limpia que Monchi y la dirección deportiva están llevando a cabo desde mediados de la pasada campaña, cuando tomaron conciencia de que la plantilla de las seis copas había que rejuvenecerla con futbolistas hambrientos y con talento para tratar de reeditar éxitos aún muy cercanos.

- El favorito. Que el Sevilla es el favorito no admite a priori discusión y el propio Marcelino se encargó de dejarlo claro con su famoso monosílabo a cuenta del nivel competitivo de uno y otro. Aspira a ganar la ‘otra liga' y el Betis se dará con un canto en los dientes si logra la permanencia. El conjunto nervionense es el que más posibilidades tiene de ganar por el potencial de su plantilla y, a su vez, el que más tiene que perder en el envite, por ese mismo motivo. A un partido, y encima en campo del rival, las fuerzas se igualan mucho y el teórico favoritismo muchas veces pasa a segundo plano. Sin ir más lejos, el último derbi disputado, el del 27 de febrero de 2009 en el Sánchez Pizjuan, lo ganó el Betis que meses después se despeñaría a Segunda.

- Un duro calendario. El caso es que el derbi llega de primer plato y la derrota puede resultar de difícil digestión para el que pierda. Para los béticos sería un palo durísimo empezar perdiendo en casa ante el eterno rival y le pondría muy cuesta arriba la temporada, que al Sevilla se le puede complicar mucho como empiece con el pie torcido, pues su arranque de calendario es durísimo. El del Betis, derbi aparte, es más liviano. A priori.


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